¿Qué nos queda?
Roberto Rosales Pitones
Hoy tristemente veo y escucho que muchos de los que se dedican a la empresa, al comercio o a alguna actividad económica en el estado, han empezado nuevamente a poner sus ojos y su domicilio fiscal en otros lados.
Lo que hoy sucede no es algo nuevo. Hace algunos unos años vivimos cosas similares como delincuencia, parálisis económica y confrontación, lo que generó fue que muchos de nuestros empresarios se fueran del estado con sus empresas y sus fuentes de empleos.
Zacatecas vuelve a perder; nuevamente escuchas de manera constante el cierre de negocios por falta de condiciones. Hoy nos queda claro que a Zacatecas le han tocado vivir en su historia muchas batallas para hacer grande este país. Hoy vive una guerra y crisis muy compleja, que ni el estado ni sus ciudadanos declararon, sin embargo, es triste ver que si estamos inmersos en estas batallas es porque la delincuencia tiene claro y ve la importancia y el lugar estratégico que tiene Zacatecas, así como con la Toma de Zacatecas se definió el triunfo de la Revolución Mexicana, desde entonces y a través de los conflictos desde la conquista, siempre se ha sabido la riqueza e importancia de nuestra ubicación.
Entonces las preguntas obligadas son: ¿Por qué nunca se le ha dado ese valor a nuestro estado? ¿Por qué las autoridades y los gobiernos no han desarrollado de manera espectacular este lugar con detonadores y corredores comerciales? ¿Por qué tenemos que ver de nuevo como los empresarios y los estudiantes mejor capacitados o con posibilidades se tienen que ir a trabajar y aportar para desarrollar otras ciudades?
¿Qué se necesita? Es fácil generar y brindar condiciones para poder desarrollar las actividades económicas que permitan ser competitivos, en su mayoría los empresarios zacatecanos saben lo que tienen qué hacer para crecer y ofertar fuentes de empleos, muchas veces se les critica por abrir tarde sus negocios o dar caro, pero cuando te dedicas al negocio sabes que la demanda y la oferta te marca las pautas de operación.
Lo único que ahora pedimos es que la autoridad haga lo que le corresponde, que los empresarios sabrán qué hacer, y entonces, y una vez que se tengan las condiciones, podremos pensar en generar un programa “de repatriación” de empresarios y capitales a nuestro estado. Mientras sigue y seguirá la fuga y pérdida de empresarios, capitales y oportunidades para ver crecer este gran estado.
Al final lo que me queda claro con los que se van o piensan irse es que el cariño a la tierra nuestra y cuando se les requiera y tengan las condiciones estarán de regreso.

