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Marchas docentes
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Marchas docentes

Los dos lunes anteriores los maestros de distintas secciones o agrupaciones sindicales marcharon por las principales calles del centro de la ciudad de Zacatecas. Las solicitudes son por todos conocidas, sin embargo, quiero aprovechar la ocasión para, desde mi perspectiva, hacer algunas observaciones.

La primera y la que considero debe mantenerse es que desde hacía mucho tiempo no era vista la unión entre distintos sectores magisteriales y de diferentes niveles. Algunos compañeros que tienen muchos años de servicio aludieron a las décadas de 1980 y 1990 como el referente más cercano. Por tanto, lo visto en las semanas previas es de considerarse como un “nuevo despertar docente”, pues no se trata de esfuerzos aislados, sino de una lucha gremial en favor de derechos y condiciones óptimas para el correcto ejercicio de la profesión.

De ahí, emana el siguiente análisis. Escuché en distintos medios de comunicación, televisivos, prensa impresa, prensa digital y sobre todo radiofónicos, distintas alocuciones respecto a que “nos pusiéramos a trabajar”, “que a nosotros no nos interesa la niñez y su preparación”, “que no tenemos vocación” y un largo etcétera en donde había muestras de rechazo.

Quienes dijeron esas cosas, otras similares y hasta más ofensivas, desconocen en realidad todo lo que realiza un docente, pues no sólo es pararse frente a grupo y entretenerlos con disertaciones empíricas o pseudo-conferencias; hay un largo proceso anterior a la clase, que va desde el estudio del tema, la planeación didáctica, la elaboración de material didáctico y por consiguiente, uno posterior, revisión de productos, análisis de resultados y evaluación.

Entonces, aunado a todo lo anterior, las injurias vertidas en esos medios de comunicación supongo que vienen en dos vertientes, la primera es el desconocimiento de toda la labor docente y la segunda es que fueron pagados por alguien para decir eso ya que así se sostienen sus espacios.

Lo que sí, es que los derechos de cualquier trabajador son inamovibles, es decir, además de nuestro salario se piden espacios seguros y con el equipo necesario para desempeñar la labor que se vaya a realizar, porque no sólo el magisterio ha marchado en esta tesitura; en otras palabras toda la sociedad necesita buenas condiciones económicas, de seguridad y de comodidad, de lo contrario el trabajo se vuelve pesado y no hay mayores beneficios en general.

Es un acierto el que todo el magisterio haya luchado por lo que en derechos le corresponde. Baste con recordar que antes de la Revolución Mexicana, no había esas prerrogativas y a partir de finales del siglo XIX y buena parte del XX se luchó para mejorar las condiciones laborales.

Que no se nos olvide: hubo grandes huelgas y movimientos de los que ahora, la mayoría de nosotros tenemos jornadas de ocho horas, seguridad social, prestaciones de vivienda, aguinaldos y otras más. En efecto, no toda la población esta en la misma condición, pero eso no significa que no se haya luchado por ello.

Finalmente, que no se divida el magisterio y continuemos procurando lo mejor para la sociedad, porque aun en este siglo XXI hay mucha precariedad en el sector. Agradezco también a toda la población que llevó agua, comida, cobijo y más cosas para apoyar, otra parte lo hizo sonando su claxon y otros más se detenían a darnos sus palabras de aliento.

Que quede claro que no es nada personal, sino en busca de una mejora laboral, la cual, debe ser, sin distingos, para toda la sociedad.