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Amenaza previsible, devora campos de frijol
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Amenaza previsible, devora campos de frijol

20 mil

hectáreas han sido afectadas, según estimaciones oficiales

La plaga afecta cultivos de  Zacatecas, Durango y Chihuahua

 

LUCÍA DINORAH BAÑUELOS
FOTOS: CORTESÍA
ZACATECAS, ZAC.- La plaga de chapulín se torna preocupante este 2025, porque se estima que al menos 20 mil hectáreas ya están afectadas y es causa de preocupación entre muchos productores de la región, sobre todo los de temporal.

La preocupación no es en vano, explica Jaime Mena, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) Zacatecas, ya que en fase adulta los chapulines son más difíciles de eliminar y comen mucho más que en sus anteriores cinco fases.

Lamentablemente, ni productores -continuos observadores de la naturaleza y sus ciclos- ni autoridades gubernamentales -quienes tienen la obligación de poner en práctica políticas públicas efectivas para todos los sectores-, actúan a tiempo para evitar esta plaga que es una amenaza previsible, porque es cíclica.

Esta planga afecta gravemente los cultivos de frijol en el norte del país, especialmente en Zacatecas, Durango y Chihuahua, debido a que se desplazan en grandes colonias y por su rápida capacidad para destruir cultivos jóvenes.

Buscan alimentase de hojas anchas, sobre todo de frijol, alfalfa, calabaza y en fase temprana el maíz –de 10 a 15 centímetro de altura-.

En Zacatecas, mencionó Mena, la especie que está causando estragos en los cultivos, sobre todo en el frijol, se conoce comúnmente como chapulín gordinflón, porque ya en su fase adulta es gordito.

Científicamente, dijo, recibe el nombre de Brachystola de la cual hay dos variedades, la mexicana y magna, no pueden volar porque no tienen alas; en Zacatecas, confirmó, se han detectado poblaciones muy altas de hasta 70 o más insectos ya en fase adulta por metro cuadrado, en zonas como la Colonia Felipe Ángeles, Villanueva.

Como referencia, especificó que dos o tres chapulines en una planta, ya es grave.

Origen de la plaga

El especialista explicó que este chapulín hiberna como huevos que eclosionan con la lluvia y dan origen a las ninfas o juveniles, el insecto pasa por cinco de estas fases; la 1 es la más chiquita  y a medida que van creciendo comen más y son más difíciles de erradicar.

Precisó que es la lluvia la que estimula la eclosión de los huevos, sin el agua sencillamente no hay eclosión; este año empezó a llover en junio con lo que empezaron a nacer las ninfas fase 1 en ese mes; para agosto ya están en fase adulta y empiezan a aparearse.

Entre más crecen son más difíciles de erradicar -insistió el investigador-,  mientras sería relativamente fácil eliminar la plaga en fase 1, en la fase 5 o en edad adulta es sumamente complicado por la cantidad de insectos y su resistencia.

De donde vienen los chapulines

Los agostaderos, donde abunda el zacate o en general alimento para el ganado, son el ecosistema original e idóneo para la reproducción del chapulín que siempre ha existido, no es una plaga nueva.

La diferencia ente los actuales agostaderos y los de hace 500 años es el sobrepastoreo, es decir, mientras en el pasado se tenía un semoviente por hectárea, ahora hay 15 o 20 vacas que se acaban el alimento natural de los chapulines, por lo que estos se desplazan a las zonas de cultivo.

Si migran 100 chapules del agostadero a los cultivos, no habría problema, dijo Mena, “pero no son 100, sino miles de chapulines los que están migrando de los agostaderos”, para hacerse una idea de la gravedad del problema precisó que en Zacatecas hay entre 500 mil y 600 mil  hectáreas de frijol de temporal y tenemos entre 3 y 4 millones de hectáreas de agostadero.

¿Cómo se erradica?

Eliminar la plaga conlleva efectos secundarios al afectar la flora y fauna de la zona infestada, ya que los insecticidas que se usan para erradicarla no son selectivos, es decir, no sólo matan al chapulín, sino a todo tipo de organismos e insectos, entre ellos las abejas.

El insecticida más común para combatir la plaga de chapulines es el malathion, “es muy bueno, hay que reconocerlo, sí permite eliminar los adultos”, pero no es selectivo, acaba con “todo lo que está en el cultivo”.

Dilema de los agricultores

Para los agricultores la prioridad es salvar sus cosechas eliminando la plaga, a pesar de los riesgos para la ecología y la biodiversidad presente en sus sembradíos.

Sin embargo, no hay muchas opciones adecuadas a la emergencia, porque si bien existen insecticidas biológicos, son de efecto muy lento, es decir, sí pueden eliminar los chapulines, pero para cuando lo hacen, los insectos ya habrían devorado el cultivo.

Prevención; solución sin explotar

El especialista del INIFAP dejó claro que conociendo el origen, la fase de reproducción y el ciclo de vida del chapulín, es posible prevenir la plaga desde el agostadero cuando nace, en lugar de tratar de controlarla o erradicarla cuando ya está en la parcela.

Esto sería posible con insecticidas biológicos como el hongo entomopatógeno como el metarhizium anisopliae, por ejemplo, “y cambiaría totalmente el panorama”.

Además de que es más sencillo combatir la plaga en agostadero con biológicos, no se afecta a la ecología y nadie pierde ante la “lentitud” de la acción del insecticida, porque el chapulín no afecta a la ganadería y porque se pueden aplicar con confianza los hongos porque no afectará a las vacas ni a los caballos.

Este año, por como va el ciclo de vida del chapulín, la hembra pondrá sus huevos en los agostaderos entre la última semana de agosto y la primera de septiembre externó Jaime Mena, es cuando el campesino debe identificar donde desovan las hembras.

Es sencillo, dijo, pondrán sus huevos en tierra blandita, cerca de arbustos o mezquites, ahí se quedarán hasta el año siguiente para eclosionar con las primeras lluvias. La hembra no muere, sino permanece viva algunas semanas más hasta convertirse en alimento de diversos depredadores.

Alguien debe tomar la responsabilidad

Jaime Mena reconoció que no es sencilla la aplicación de los hongos, porque no son comerciales, sino que se tienen que solicitar a al Cetro Nacional de Referencia Fitosanitaria, dependiente de la Dirección General de Sanidad Vegetal.

Se solicitan las cepas y el interesado lo debe reproducir, “eso cuesta”, adelantó el especialista, aún así, dijo, es una alternativa más barata en todos los sentidos, pues cuesta mucho menos que cualquier insecticida y no causa estragos al medio ambiente.

Sin embargo, no hay nadie que se haga responsable por erradicar esta plaga ni por reproducir hongos para su combate, “¿quién?”, preguntó el especialista.

Lamentó que la mayoría de las instituciones “la que sea”, dijo, cada año tiene menos recursos, por ello, consideró de vital importancia que trabajen en equipo los productores con sus municipios por medio de sus departamentos agropecuarios “para empujar” la gestión, porque “como INIFAP ¿qué puedo hacer si los afectados no piden ayuda?”.

Al equipo luego se unirían los Cader, los comités estatales de Sanidad Vegetal, el INIFAP, la Secretaría de Agricultura, las escuelas de Agronomía… “tal vez tengamos pocos recursos, pero ya todos en equipo podremos hacer algo”.