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¿1460 días?
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¿1460 días?

En la mira

A lo largo de estas últimas semanas, hemos sido testigos, tanto de manera virtual como presencial, de los procesos de rendición de cuentas que la administración universitaria está realizando con la entrega de informes de actividades de los primeros meses de la gestión.

Desde la propia Rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), de las coordinaciones de los consejos académicos de área y de las direcciones de las unidades académicas, han buscado apegarse a la lógica de lo que la Ley Orgánica de la BUAZ establece como una responsabilidad, “el informar a los universitarios”; que aunque debería ser anualmente y dadas las condiciones “atípicas” de la administración, decidieron, por acuerdo interno, adelantarse a lo mandatado, unos a los seis meses, otros a los siete, otros a los siete y medio meses y por lo visto el resto lo hará antes de que se cumpla un año de ejercicio administrativo.

Sin embargo y a pesar de lo que estamos actualmente viviendo, lo que se denomina “los tiempos del Covid-19”, se puede definir que la presente administración es “atípica”, ya que se comenzó el ejercicio en febrero del presente 2021 y de acuerdo a lo establecido en el Plan de Desarrollo Institucional (PDI), terminará hasta el 2025, por lo que numéricamente, terminará posterior a lo que estatutariamente estaría mandatado.

Hablar de cuatro años al frente de la administración universitaria, estaríamos calculando que abarcaría un total de mil 460 días los que se tienen que estar al frente, de los cuales, hasta el día de hoy, se habrían cubierto 264, faltado en un ciclo regular de una administración, mil 196 días.

Dentro del análisis que podríamos hacer al conocer estos informes, que por cierto, esperamos verlos pronto publicados al menos en las diferentes páginas institucionales (empezando por el de la Rectoría) y que la comunidad universitaria conozcamos el avance institucional, sería contrastar los resultados alcanzados con base en indicadores de desempeño, ya que estos permiten evaluar e interpretar los datos ya disponibles de manera cuali-cuantitativa contra lo que se plantearon en los diferentes planes de desarrollo y conocer el cumplimiento de las metas establecidas.

Además de lo anterior y aprovechando el momento actual de la vida universitaria en que se está diseñando y buscando la estrategia de operación del proceso de reforma universitaria, convendría poner en el tintero y como parte de la misma, salvo que existan “otros acuerdos” no conocidos por todos, la urgente necesidad de revisar la normatividad universitaria, porque al paso que vamos y en el marco de la legalidad, se estaría violando la propia Ley Orgánica, al extender el periodo administrativo por las condiciones “atípicas” que obligó a iniciarlo fuera del tiempo mandatado, pero que no obliga a incurrir en el mismo error de ampliarlo a conveniencia o ajustarlo hasta que se llegue a la fecha marcada por Ley.

Por lo tanto, resultará interesante conocer cómo se logrará subsanar esta “laguna” en la llamada “auto-transformación universitaria” y que no está prevista por la normatividad actual. Al tiempo.