Luna Nueva
Vacaciones

En el pasado, cuando mi vida no se regía por calendarios ni por obligaciones, las mañanas frescas y las tardes lluviosas eran signo inequívoco de dos cosas: mi cumpleaños y las vacaciones largas, las de verano.
Era una época en la que los niños disfrutábamos de más libertad, no sólo por poder salir a la calle, sino porque no estábamos atados ni a la televisión ni a las consolas de videojuegos ni a los teléfonos ni ningún tipo de dispositivos electrónicos.
En mi caso disfrutaba las tardes con la palomilla del barrio, nos entreteníamos jugando en la calle todo tipo de juegos, desde los encantados, los listones, a los frijoles se queman o simplemente saltábamos en los charcos de agua.
Más tarde, nos juntábamos en la casa de alguno y hacíamos una fiesta disco… cuando me iba al rancho donde nació y creció mi madre, íbamos a los elotes, jugaba con lodo con mi prima Maricela y por la noche contábamos historias de miedo a la luz de un quinqué hechizo…
Fue una época de ensueño.
Cuando empezó mi vida laboral formal, allá por 1992, mis primeras vacaciones fueron de una semana en El Sol de Zacatecas; las vacaciones más largas las tuve cuando laboré para Imagen, primero porque ahí trabajé 20 años ininterrumpidos y luego porque conforme pasaban los años, no tomaba todos los días que me correspondía, guardaba algunos día para “lo que se ofreciera” y el último tirón que di fue de un mes…
Cuando somos jóvenes no siempre apreciamos el descanso; nos sentimos invencibles, somos incasables y tenemos una idea de la vida diferente a la que tenemos cuando van pasando los años y, la mayoría de las veces ambicionamos más cosas de las que tenemos y sacrificamos el descanso.
Afortunadamente no siempre es así, pues sí hay quienes defienden las vacaciones, las toman y las goza y creo que gracias a ellos es que fue reformada la Ley Federal del Trabajo en 2022 para que aumentara la cantidad de días mínimos obligatorios del descanso laboral.
Con la reforma al artículo 76 de la Ley Federal del Trabajo en 2022, que entró en vigor 1 de enero de 2023 se incrementó el mínimo de días de vacaciones a 12 por el primer año de servicio, en lugar de seis; además, establece que los días de vacaciones aumentarán en dos por cada año subsecuente de servicio.
Para la clase trabajadora es genial, son más días de descanso pagados, aunque para la parte patronal tal vez se convierta en un dolor de cabeza, sobre todo en las empresas que emplean a poco personal, pues tal vez se complica empatar el descanso de uno para que el otro se vaya y mientras, al que se queda se le dobla el trabajo y el empleador tal vez deba pagar a alguien más, es decir, le resulta más caro, pero ese es tema de otra columna.
Con más vacaciones el sistema pretende tener “contenta” a la clase trabajadora sin embargo descuida otras muchas cosas que debería tener el ciudadano común, ese que vive de su trabajo y debe estirar su ingreso para alcanzar a cubrir las necesidades más elementales para vivir.
Aunque las voces oficiales siempre anuncian con bombo y platillo la creación de empleos, la verdad es que los que hay pagan salarios irrisorios que están lejos de alcanzar a pagar unas vacaciones para toda la familia.
Y a propósito de empleo, el Inegi da cuenta que el crecimiento del empleo en México durante 2025 ha mostrado una desaceleración, con una creación de empleo formal menor a la observada en 2024; aunque el salario real continúa creciendo a un ritmo favorable, las amas de casa o quien administre el dinero en el seno familiar debe hacer prácticamente actos de magia cuando va al super o al mercado, porque los precios están por las nubes.
Sin embargo, lo que no dicen las cifras oficiales es que México tiene menos desempleo porque muchos ciudadanos ya se rindieron y dejan de buscar una plaza laboral y se autoemplean o se enfilan al comercio informal o se va del país.
Y quienes logran colocarse están dispuestos a aceptar los salarios más bajos con tal de no perder la oportunidad de tener un ingreso seguro, afirma el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Así es que las vacaciones en la edad adulta distan mucho de las vacaciones de ensueño cuando fuimos niños, cuando nuestros padres o quienes estaban a cargo de nosotros corrían con todos los gastos… ahora, somos nosotros quienes debemos pagar, para lo cual hay que ahorrar durante todo el año (quien puede es afortunado) o endeudarse.
