Luna Nueva
La salud, un lujo

No hacía falta que una agencia de análisis nacional hiciera un estudio para saber que los mexicanos gastamos hasta lo que no tenemos para procurar nuestra salud y la de nuestras familias pagando consultas médicas privadas y comprando medicamentos, tan escasos desde hace más de seis años.
Eso lo sabe cualquiera, porque ¿quién no ha desembolsado cantidades fuera de presupuesto porque en los servicios de salud públicos no hay ni médicos ni medicamentos? La historia es más cruel cuando se trata del segmento de la poblacional que “vive al día”, la mayoría de la población.
Con el argumento de que la corrupción aquí y la corrupción allá, que las herencias malditas, que los otros robaban y que había llegado el mesías a salvar a México, la autoproclamada 4T ajustó a su modo el presupuesto de la Nación justificando que los “de antes” no sabían administrar ni con justicia ni con honradez.
Y así empezaron a hacer recortes en todos los sectores del aparato público: salud, educación, deporte, cultura, campo… muy pronto quedó en evidencia que no fue para hacer más eficiente su aplicación.
Hay tantas pruebas a la vista de a dónde fueron destinados esos recursos: becas para todos sin filtros ni revisión de su gasto, para comprar voluntades a la hora de votar, sin tener el mínimo resquicio de culpa retiraron ese dinero de la administración pública para descomponer lo que ya funcionaba bien… y ni qué decir de los insultantes lujos y viajes que se da la clase gobernante en el poder, pero ese tema merece un artículo aparte.
Es cierto, los gobiernos del pasado no fueron tan limpios como debieran ser en el mundo ideal, pero de hace siete años para atrás, no había crisis en el sector salud, había empleo y se les pagaba puntualmente a los maestros, por ejemplo.
A muchos ni nos importa ni nos damos cuenta si ya no se apoya al deporte como hace 10 años, porque no somos deportistas, o si todos los apoyos que en 2018 se retiraron al campo eran realmente importantes, porque no producimos los alimentos que todos comemos en el país; tampoco tenemos la obligación de saber si la cultura o la educación tiene los mismos recursos que hace un sexenio atrás… pero cuando se trata de salud ahí sí que nos atañe, compete y afecta a todos.
No podemos decir que son cortinas de humo ¿para qué? No somos políticos.
Mis padres, ya de la tercera edad batallan cada mes para conseguir sus medicamentos en el ISSSTE, en poco más de seis años nunca les han surtido una receta completa.
La misma historia me la cuenta mi vecina Aurora y mi vieja amiga Patricia… una de mis tías debió vender algunas cosas que tenían más valor sentimental que monetario para pagar las consultas médicas en una clínica privada y medicamentos para su esposo, cansada de no encontrar atención integral y oportuna en el IMSS.
La familia de mis amigas Caro y Leticia, se terminó los ahorros que juntaron en mucho tiempo, para atender a su padre, quien finalmente perdió la vida por falta de un medicamento.
Mercedes se endeudó para pagar los medicamentos y estudios que le hacían a su esposo, internado en el Hospital General de Zacatecas, porque no había de otra.
Esthela, otra amiga, una mujer muy trabajadora, con tres licenciaturas que ejercía sin complicaciones, lo que le daba cierta holgura para vivir, se terminó sus ahorros y vendió las joyas que tenía como gran tesoro, pues debía comprar los medicamentos que necesita, porque aunque tiene IMSS, este no se los provee y su salud está cada vez está más deteriorada. Ya no puede ejercer ninguna de sus profesiones, pues está débil, pero sabe que no puede quedarse de brazos cruzados esperando un milagro que le haga llegar su medicina, y ahora hace collares y pulseras para ayudarse a comprarlas.
Unos vecinos de mis papás están muy contentos con sus becas; uno de ellos se desvive en elogios a López Obrador, sobre todo cuando recibe su beca y grita con singular alegría: “este es el mejor presidente, que sí nos da dinero”, pero cada mes gasta su beca y lo que le dan sus hijos para completar sus medicamentos.
Y como estos ejemplos hay otros muchos que conozco y miles más que no… por eso digo que no era necesario que México Evalúa dijera, entre otras cosas que el gasto en salud de los hogares mexicanos se ha incrementado de manera sostenida en los últimos seis años, generando mayor presión financiera, particularmente entre los sectores más vulnerables.
Respecto a Zacatecas, el análisis Situación del Gasto en Salud de los Hogares en México 2018 vs. 2024, elaborado por México Evalúa, revela que los últimos seis años los zacatecanos han gastado más para procurar su salud, poniendo en riesgo la estabilidad financiera familiar.
El estudio concluye que el incremento en el gasto al respecto es de 75% más que hace seis años y en más de 24 mil hogares se puso en riesgo la estabilidad financiera de las familias, pues superan el 30% de la capacidad de pago, mientras que más de 6 mil 800 hogares se empobrecieron por los gastos en este ámbito.
Nada nuevo para el ciudadano de a pie. Porque ni con el tan cacareado programa Salud Casa por Casa se resuelve el problema. En lo que va del año ha visitado tres veces a mis padres y los adultos mayores de su vecindario: la primera para empadronarlos, la segunda para ver qué medicamentos toman y la tercera para decirles que para la próxima tal vez les lleven algunos, pues no manejan los que ellos necesitan.
