• miércoles, 06 de mayo de 2026
  • Máx. 29°C / Mín. 15°C | Dólar hoy 17.51 pesos Banxico
Tu historia aún no termina 
Compartir en redes sociales

Tu historia aún no termina 

Designado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, este día busca resaltar la importancia de eliminar los estigmas, mitos, tabúes que existen entorno a la salud mental, mostrando así, la realidad a la que muchas personas, ya sean niños, niñas, jóvenes y adultos se enfrentan en su día a día. Si bien, es considerado como un problema de salud pública, durante algunas décadas había estado desatendido y debido a las lamentables vidas perdidas a causa de esto se ha comenzado a prestar más atención, no obstante, aún existe un largo camino por seguir recorriendo. 

Según datos de la OMS, durante 2021, un total de 727 mil personas perdieron la vida por suicidio, y es que no hay que verlo sólo como cifras, sino como vidas que tenían mucho por delante, pero decidieron irse. Cabe destacar que el suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 24 años, y las personas de entre 45 a 59 años tienen la tasa de suicidio más alta en la Región de las Américas. 

Investigando y analizando acerca de los factores que influyen en que el suicidio siga siendo una problemática latente, encontré que como en cualquier situación de salud, los determinantes sociales son clave dentro de esta situación, por una parte, tenemos los estigmas y tabúes relacionados con las falsas creencias que mínimo alguna vez hemos escuchado, como por ejemplo, enfrentarse al juicio que la sociedad pueda hacer al momento de mostrar tu sentir, y la idea errónea de que las enfermedades mentales son un reflejo de debilidad, lo que resulta totalmente  falso. Todas estas ideas generan una ola de desinformación e ignorancia que impiden que las personas que atraviesan por alguna situación no se atrevan a pedir ayuda. 

Nuestro entorno y las condiciones sociales, culturales y económicas en las que nos desenvolvemos también tienen un gran impacto para la salud mental, ya que en nuestro país los recursos económicos que se destinan a la atención en salud mental son pocos, además de que no es un secreto que las condiciones de salud mental han pasado a segundo término debido a que se prefiere priorizar otras patologías, enfermedades agudas, principalmente. Aunado a esto, las condiciones de vida como la pobreza, el desempleo, el estrés crónico también son fuentes que propician al desarrollo de problemas de salud mental, y no dejemos a un lado las vivencias, la falta de amor durante la crianza, los problemas en la infancia, los traumas, las pérdidas, todo esto vuelve a una persona más vulnerable y susceptible a desarrollar problemas de salud mental. 

Muchas veces escuchamos el famoso “échale ganas” cuando alguien se siente triste, ansioso, deprimido, etc, pero no sólo se trata de soportar y “echarle ganas”, se trata de ser conscientes de que tus emociones por poco o muy intensas que se sientan valen y es importante gestionarlas, que es totalmente válido reconocer cuando no estás bien, y que tienes todo el derecho a expresarte y pedir ayuda. Recuerda siempre que no, no eres ni serás una carga, tus emociones valen mucho, y está bien pedir ayuda, tu vida importa y no tienes que cargar solo con el dolor, no estás siendo “dramático”, tu historia aún no ha terminado tienes mucho por contar y por vivir.