Luna Nueva
Todos protestan y las amas de casa… ¿cuándo?

Cuando por todo y en cada quehacer importante de la vida pública hay no sólo inconformidad, sino que esta se manifiesta públicamente, más de una ocasión y apelando al hartazgo ciudadano, es que algo no está bien.
Es innegable que ni en Zacatecas ni en el país entero las cosas marchan mal a pesar del discurso oficial, de la narrativa disfrazada de optimismo, de sonrisas y de «verdades a modo» que nos venden a todos y que, lamentablemente, casi todos dan por ciertas.
Tanta manifestación es un síntoma inequívoco del descontento general evidente los últimos meses -por no llevar la cuenta más allá de lo que la mayoría recuerda- en que casi todas las semanas brota una manifestación en Zacatecas.
Las inconformidades más visibles son las de los sectores organizados como los productores de frijol -aunque haya muchos «subgrupos» entre ellos-, los trabajadores de la salud y los maestros, pero… ¿qué pasaría si un día cualquiera las amas de casa salieran a protestar?
Hay muchas cosas por las que podrían salir que se resumen en pocas palabras: no alcanza «la raya» para medio vivir.
El precio de productos y servicios de primera necesidad están por los cielos, baste de ejemplo el jitomate, producto imprescindible en casi todas las cocinas mexicanas , pues se usa en sopas, ensaladas, tortas, sándwiches, jugos y hasta mascarillas faciales, raya los 60 pesos.
Creo que todos los que cocinamos sabemos cuánto se necesita el jitomate para alimentar a la familia, un arroz rojo lleva jitomate, una tradicional sopa aguada de pasta, también y ni qué decir de un caldito de pollo sazonado, una ensalada básica de lechuga, jitomate y cebolla…
Que sugerirá la Presidenta ante tal precio: «Si no les alcanza para jitomate, coma arroz blanco».
Hoy me entero que está en puerta un aumento a la tortilla, el Consejo Nacional de la Tortilla dio a conocer que a partir de este 15 de abril aumentará el precio del kilo del alimento, que podría costar hasta 32 pesos en las zonas norte y occidente del país.
El alza, justifica el Consejo, «es una medida de supervivencia del sector», ante los constantes incrementos en los combustibles, insumos y materia prima.
Y no es para menos, la gasolina está cada día más cara y todo, absolutamente todo se mueve con gasolina y diésel, es entendible el incremento.
¿Qué dirá la Presidenta? «Si no les alcanza para tortillas, coman con cuchara”.
También está en puerta un aumento a las tarifas del transporte público, dizque se está «negociando», pero todos sabemos que si los concesionarios ya hablaron, es que pagaremos más.
Esta semana también entró en vigor un aumento a las tarifas en las casetas de peaje, esas que permiten circular por autopistas en mejores condiciones y más seguras que las vías libres.
Un kilo de carne de res está en 250 pesos, la gasolina magna casi 24 pesos el litro, un diccionario escolar rebasa los 200 pesos, un buen labial cuesta más de 250 pesos… todo es carísimo.
¿Qué dirá la Presidenta? “No coman carne, si no les alcanza ni para la magna, caminen y usen maquillaje a granel o no se maquillen”.
En fin, todo aumenta y las amas de casa, las que administran el dinero que llega al hogar, hacen malabares para alcanzar por lo menos lo indispensable.
Aún con el dinero que reparte el Gobierno, no hay economía doméstica que soporte el embate de la inflación.
Con tanta manifestación pareciera que no hay gobierno o que no hay capacidad o peor aún,que no hay ni oficio político o voluntad real para resolver.
Es inconcebible que en el discurso se alabe a los trabajadores de la salud llamándolos héroes, porque trabajan desde primera línea en el combate de enfermedades, pero se les nieguen los derechos básicos labores y sí, son héroes porque mantienen en pie clínicas y hospitales sin salarios que hagan justicia a su labor o que les remunere los riesgos sanitarios que conlleva su trabajo.
Conozco profesionales de la salud o administrativos y la queja es la misma, no hay ni hojas para imprimir, no llegan los medicamentos, tenemos que llevar focos de nuestra casa si se funde el de la oficina…
El clamor de los campesinos es porque no hay vías de comercialización para sus productos, el enojo es porque les vienen a contar historias que les dan esperanza y luego, entre la corrupción, los abusos, el desdén y la desfachatez, las promesas sólo quedan en palabras y ninguna autoridad los toma en serio, ni el gobernador que los llama hermanos y afirma que “el campo no es problema, es solución”.
Los maestros pelean por derechos laborales que conquistaron en años de lucha, se manifiestan porque no les pagan a tiempo, porque los engañan desde el gobierno…
Y las amas de casa… ¿cuándo se organizarán para manifestarse? ¿Harán huelga de brazos caídos para no hacer nada en sus casas, para ver si así las toman en cuenta en las decisiones que impactan directamente en la economía doméstica?
¿Se imaginan una organización de tal magnitud? De acuerdo con el Inegi, el trabajo doméstico no remunerado es una tarea sostenida masivamente por mujeres en México, constituyendo una parte fundamental del funcionamiento del hogar, muchas veces combinado con la jefatura familiar.
Ya no digo que todas las personas que administran un hogar (hombres y mujeres), sólo imaginemos que salieran a protestar los 11.5 millones de jefas de familia que encabezan los hogares en México según el Inegi (33 de cada 100 hogares en el país), ¿qué lograríamos?
Una protesta debidamente organizada, con inconformidades muy claras, un pliego petitorio muy puntual y un plan de acción establecido inteligentemente; se lograría lo imposible, sólo recuerden que los productores agrícolas lograron parar en seco una reforma constitucional al organizarse con prudencia y objetivo. La Ley de Aguas Nacionales no pasó como la reforma al Poder Judicial ni tantas otras leyes que se aprobaron de facto porque el partido en el Ejecutivo es mayoría en el Legislativo…
