Cisnes femeninos en palestras novohispanas
Rara Avis: Letras, Arte y Cultura Novohispanas
Salvador Lira
Complejo es hacer un balance de la literatura escrita por mujeres en Nueva España. Lo anterior, debido a que los espacios de publicación eran de difícil acceso, aunado a que existían diversos intereses propios de su época. También, porque gran parte de las obras, fundamentalmente poéticas, transitaban de manera manuscrita, de las cuales pocos textos se han podido conservar hasta ahora. Además, sin duda alguna, la luminaria de la Décima Musa es tan potente que eclipsa otras fórmulas o propuestas en efecto menores.
Con todo ello, es indispensable valorar los espacios en los que se pudieron recuperar y preservar para la posteridad las letras femeninas. Es, a su vez, relevante dar pauta de las condicionantes de publicación, espacio e implicaciones, en tanto que las mujeres y en general la sociedad letrada entendía los circuitos de presentación y participación, los cuales hacía uso de ellos.
Uno de los espacios donde se pueden encontrar voces femeninas son los certámenes literarios. Bajo un ritual anclado a un concepto simbólico con relación a alguna solemnidad, los certámenes proponían la posibilidad de participación abierta a quienes quisieran presentar sus poemas, ajustados a determinados tipos de reglas. En muchos casos, significó el sitio donde un individuo podía ver en prensas sus composiciones. Así, varias mujeres aparecen como autoras de versos en tales papeles. Algunas signaron sus obras, aunque otras aparecen bajo sobrenombres como Musa, Desconocida o Incógnita. Las razones de su sigilo nominal son desconocidos de momento y sin duda alguna un gran motivo de estudio ulterior.
En el Coloso elocuente…, certamen por la jura a Fernando VI a mediados del siglo XVII, aparece sin duda una de las muestras poéticas femeninas más interesantes de todo el ciclo virreinal. En una de las categorías se solicitó a los concursantes realizaran un poema en dos décimas acrósticas. Los pies debían tener las iniciales: “AUGUSTO CORONADO DEL SOL”. La letra “L”, final, se debía poner en medio, de manera que se formase un círculo y con ello un poema visual.
El segundo lugar fue ganado por la “discreta musa de Doña Mariana Navarro”. De momento, no se tienen más datos de esta autora. El poema vejamen a su premio menciona lo dulce y útil de su poema, engarzando tema con su premio, “dos curiosas mariposas de oro esmaltadas con un diamante y tres rubíes”. El poema es un dechado barroco en un siglo que ya antecedía a la modernidad.


