Ciudadanía y toma de decisiones legislativas
En la mira
ALFREDO SALAZAR DE SANTIAGO
En México, y en Zacatecas en particular, la falta de consulta ciudadana en las decisiones tomadas por los legisladores es un problema que ha sido objeto de críticas y desencanto por parte de la sociedad civil, sobre todo cuando dichas decisiones obedecen más a partidos políticos e intereses personales que a la opinión de la ciudadanía que definió que los legisladores actuales estuvieran representándonos.
El proceso legislativo en nuestro país se lleva a cabo tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, donde la mayoría de los legisladores son elegidos por voto popular y, en teoría, se supone que van representando los intereses de sus electores.
Sin embargo, cuando menos aquí en Zacatecas, muchos de nuestros legisladores ya en la práctica se les olvidó dicha función, o bien la malinterpretan creyendo que sus intereses personales o político-partidistas, representan la voz de la ciudadanía que los eligió, cuando se sabe de sobra que hay legisladores que nunca regresaron con sus votantes ni a agradecerles su apoyo ni mucho menos a traer los beneficios de su actividad legislativa en pro del pueblo, más en estos tiempos y para un país como el nuestro, donde la corrupción y la falta de transparencia en los procesos gubernamentales, son problemas comunes en la política.
A menudo, las decisiones tomadas por los legisladores tienen un impacto directo en la vida de la ciudadanía. Por ejemplo, las reformas laborales, fiscales, de salud y educativas, afectan directamente a los derechos y al bienestar de los trabajadores, contribuyentes, estudiantes y ciudadanía en general. Sin embargo, estas reformas son a menudo diseñadas por un pequeño grupo de legisladores y expertos, sin la participación activa de la sociedad civil.
Además, la falta de consulta ciudadana puede llevar a la promulgación de leyes que no son efectivas o que no se ajustan a las necesidades de la población. Por ejemplo, las leyes de seguridad pública y las reformas judiciales, las leyes electorales, los organismos autónomos y de transparencia, entre otras, han sido objeto de críticas por parte de la sociedad civil debido a su falta de eficacia y su falta de adaptación a las necesidades de la población.
En un contexto en el que la confianza en las instituciones políticas es baja, y sobre todo sin resultados gubernamentales, la falta de consulta ciudadana socava aún más la confianza en el proceso político y en los legisladores.
La sociedad civil a menudo ve a los legisladores como alejados de sus intereses y preocupaciones, lo que agrava más el desencanto con la política y a una mayor apatía hacia los partidos y procesos políticos. Por lo que deben generarse los escenarios para que la sociedad civil participe en los debates legislativos y que puedan expresar sus preocupaciones y necesidades, ya que de no hacerse de esa manera, la gente tiene memoria y cuando se regrese a solicitar de nuevo la confianza, no será tan fácil obtener el voto ciudadano. Al tiempo.

