Dramaturgia, fe y diversión
Pastorelas en México
- Representaciones que surgieron con el objetivo de evangelizar a los indígenas
La Nota Zacatecas
Fotografía: Cortesía
MÉXICO.- Fe, arte y diversión, todo esto hace posibles las tradicionales pastorelas en México, cuya idea original se atribuye a fray Andrés de Olmos en la época de la Colonia para representar el nacimiento del Niño Jesús en Belén.
La primera pastorela conocida como Adoración de los Reyes Magos fue escrita en idioma náhuatl para facilitar su comprensión con el fin de evangelizar a los indígenas.
Contiene pasajes hechos especialmente para la mentalidad de ellos, como el del rey Herodes quien dice a los mensajeros de los tres reyes: “Id a darles la bienvenida; dadles el parabién de su llegada. Haya música, haya baile. Dadles honores, ponedles guirnaldas de flores…” A través de la música, las danzas y la profusión de flores, fray Andrés llegó directo al corazón de los nativos, quienes consideraban estos elementos indispensables en cualquier celebración.
Más tarde, en la Nueva España se celebró una Farsa de la natividad gozosa de nuestro salvador, por orden de fray Juan de Zumárraga, primer obispo. Desde entonces, los franciscanos escribieron entremeses y coloquios.
Otras órdenes religiosas siguieron los mismos pasos y tiempo después las pastorelas se alejaron, poco a poco, de su contexto religioso, con lo que se volvieron más populares al exponer costumbres y realidades de las diversas clases sociales.
Sin embargo, aun con ese giro, mantienen una misma estructura que consta de cinco actos: los pastores intentan llegar a Belén para adorar al Niño Dios recién nacido, Lucifer les pone diversos obstáculos a modo de los siete pecados capitales, logran llegar a su destino con ayuda de San Miguel Arcángel, entregan regalos al Santo Niño y le cantan villancicos, finalmente todos los presentes celebran la llegada del hijo de María.
La Virgen María, San José y el Niño Jesús aparecen hasta el final de las pastorelas y, regularmente, no tienen diálogos como pasaba en la obra original.
Y aunque las representaciones actuales tienen muchas variaciones de personajes y contenidos, todas coinciden en el objetivo de hacer pasar un buen rato a sus espectadores, esto mientras conservan una tradición que ha sabido evolucionar como naturalmente todo lo hace.

