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El poder de tu voz
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El poder de tu voz

DEVANY ROJAS

Cuando hablamos de oratoria, del arte de hablar en público nos referimos especialmente a esa habilidad de poder pararnos frente a un grupo de personas, comenzar a transmitir un mensaje elocuente, verídico, y con la firme convicción de persuadir, con ese objetivo de cambiar la mentalidad de las personas desde el momento que comienza el discurso hasta que finaliza.

Pero, ¿en dónde radica su importancia?, yo me atrevería a decir que esta es una actividad de gran relevancia, principalmente porque como personas, somos seres sociales, todo el día, todos los días, a lo largo de nuestra vida siempre estamos relacionándonos con más personas. No importa en qué medio te estés desarrollando, lo que importa es la eficacia con la que se transmite un mensaje.

Alguna vez escuché que uno de los miedos más grandes de las personas es hablar en público, y claro que sí, por experiencia propia puedo decir que el hecho de pararte y hablar frente a cierto número de personas dista de ser fácil. yo no diría que los nervios sean del todo malos, no si los trabajamos a nuestro favor, no dejes que estos te dominen, tú domínalos a ellos, úsalos para estar alerta, úsalos para pisar fuerte ese escenario y dar el mejor discurso de tu vida, ¿y si te equivocas? Te aseguro que no serás ni la primera persona ni la última en cometer un error, pero ten por seguro que desde el hecho de participar, de prepararte, de pararte en ese escenario, de tomar ese micrófono, de retarte a ti mismo o a ti misma, de enfrentarte a tus miedos, ya estás ganando y estás ganando mucho, ahora imagínate en ese escenario, todas las miradas están en ti, el micrófono es tuyo, tienes la palabra y decidirás qué hacer con ella, comienzas a hablar, sin titubear, con voz clara y fuerte hasta en el más oscuro rincón de ese salón van a voltear a verte, expones tu tema haciendo uso adecuado de tu expresión corporal, disfrutas cada palabra saliendo de tu boca porque conoces todo lo que te ha costado, porque sabes el esfuerzo que le has impregnado, porque conoces tu valor y eres consciente de tu capacidad, terminas tu charla, tu discurso o tu exposición, agradeces al público, y te retiras tranquilamente del escenario, pero con esa satisfacción tan grande porque lo hiciste, tenías miedo, y aun así lo hiciste, y esa será tu recompensa más grande.

Muchas veces no somos conscientes del poder que podemos llegar a tener haciendo uso de la voz, o del impacto que llegamos a crear. Cuántas personas líderes en todo el mundo y que conocemos han logrado hacer cosas extraordinarias, desde la lucha por hacer valer sus derechos, cambiar situaciones injustas o mover masas hacia un bien común.

Tal es el caso de Emmeline Pankhurst, una activista y política británica quien lideró el movimiento sufragista que ayudó a las mujeres de GRAN Bretaña a ganar el derecho a votar, incluso la han catalogado como “una líder carismática y una oradora poderosa” o Martin Luther King Jr, activista de los derechos civiles y su discurso “I have a dream” donde habló de la igualdad racial y crítica la discriminación.

En alguna ocasión escuché un comentario el cual decía que la oratoria debía de ser exclusivamente para hombres, solo y únicamente por la potencia de su voz, pero lo que yo creo es que para un arte tan noble como es la oratoria, no debe de haber distinción de géneros, y que cualquiera que tenga una firme convicción puede levantar la mano, tomar el micrófono y exponer sus ideas respaldándolas en hechos.

Tu voz tiene poder, estar detrás de un micrófono implica una gran responsabilidad, sin embargo, muchas han sido las personas que valiéndose de esas herramientas han logrado cambiar situaciones, y sí, tal vez tuvieron miedo, y aun así lo hicieron, pienso que el error más grande que se puede cometer es dejar que el miedo se interponga en todo aquello que algún día se desee alcanzar.