Fiestas decembrinas
JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL
De manera regular en las últimas dos semanas de diciembre se llevan a cabo las celebraciones de navidad y año nuevo.
Hay quienes dan mayor prioridad a una o a otra; sin embargo, son tiempos en los que nos volvemos a frecuentar con personas que tal vez no vemos en mucho tiempo durante el año. Se supondría que por ello, debería predominar la convivencia armónica y pacífica, aunque en algunas ocasiones no sucede esto, ya que salen a relucir elementos de conflicto entre algunos integrantes familiares.
Si bien, este tipo de acciones hacen cuestionar nuestras actividades a lo largo del año considero debemos analizar lo siguiente: las fiestas no son para dirimir los problemas, hay que arreglarlos en su debido momento y con asertividad; si llegase a existir algún conflicto irreconciliable, la prudencia es una virtud.
Por otro lado, hay excesivo consumo de prácticamente todo: comida, dulces, alcohol, etcétera, lo preferible es medirse en todos los aspectos, pues recuerden que se acaba de aprobar y entrar en vigor en Zacatecas el llamado “torito” (que llamarlo así hace referencia a Pedro Infante y su película nosotros los pobres –pero esa es otra historia que ya contaré–).
En este tenor, hasta la efusividad por la alegría y algarabía que se vive nos lleva a excedernos en varios aspectos. Seamos precavidos y vivamos el momento, sí contentos, pero prudentes.
Asimismo, otras personas le dan la connotación religiosa a la fiesta, sobre todo la del 24 de diciembre, y aunque se puede estar en desacuerdo, respetemos las tradiciones para que haya reciprocidad de la contraparte. Cada quien tiene sus costumbres, ideas y objetivos.
En el caso de la niñez, así como en las personas adultas, hay que procurar la medida en todos los aspectos, es decir, que no haya sobreingesta de comida, dulces y vigilar el uso de la pólvora, pues han sucedido accidentes que lamentar; asimismo los juguetes y regalos que sean para uso constante y no sólo de un momento.
En este sentido, estimada comunidad zacatecana, cuidemos el aguinaldo, pues lo esperamos todo el año y se esfuma con estrepitosa rapidez, recordemos los pagos de enero e imprevistos que puedan suceder.
Pero si usted opina todo lo contrario a los comentarios que he desarrollado hasta el momento, respeto totalmente su opinión, pues todos tenemos diferentes perspectivas de la vida, de las celebraciones y por supuesto de nuestro dinero, en otras palabras, celebre como considere más adecuado. Y si no desea festejar absolutamente nada, también está en todo su derecho.
Finalmente, recordemos que la sociedad en la que vivimos fundamenta parte importante de su razón de ser en la cultura y celebraciones, por lo que le invito a vivir estos días de asueto de la mejor manera posible. Nos leemos en unas semanas y ya el 2024.

