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Fue mala decisión copiar la política del Presidente
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Fue mala decisión copiar la política del Presidente

Osvaldo Ávila Tizcareño  

 

Cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de México en el año 2018 se hizo un replanteamiento de las políticas públicas, sostenía el argumento de que la corrupción era la causa de la inmensa mayoría de los problemas que afectan a la ciudadanía, entonces planteó como única salida derogar las acciones gubernamentales y quitar a los malos funcionarios para purificar la vida pública.

 

El diagnóstico siempre fue el mismo: el sistema de salud era malo debido a los millones de pesos que se sustraían por la corrupción; la inseguridad crecía por la descomposición de los altos mandos; no había obra pública debido al desvió de recursos, se cometían injusticias por los jueces comprados y así una larga lista hasta el infinito. De ahí se derivaba la urgencia de sustituir a los anteriores gobiernos y la llegada de una nueva clase política encabezada por López Obrador que actuaría con limpieza y honradez para purificar a la nación. 

 

Aunque los defensores del Presidente se empecinan en manifestar las bondades del actual gobierno, lo cierto es que las cosas no marchan nada bien. La resultante está a la vista de todos: las deficiencias del servicio de salud son el calvario de todos los días, la inseguridad crece desaforadamente (ya se suman más de 180 mil muertos en actos violentos); salvo por las obras faraónicas del sur de México, en otras entidades la obra pública es casi inexistente, y la involución en todos los ámbitos es la tónica de todos los días. Aunque los defensores del Presidente se empecinan en manifestar las bondades del actual gobierno, lo cierto es que las cosas no marchan nada bien.

 

La lucha contra la corrupción sirvió de justificación para rediseñar las políticas gubernamentales combatiendo el llamado “intermediarismo” y negando atención a la ciudadanía organizada; luego, eliminando partidas presupuestales como el Ramo 23, el 3×1, el Fondo Minero, las Estancias Infantiles y colocando a los municipios como simples pagadores de nómina, que aunque sean receptores de participaciones federales y de algunos fondos municipales, tienen muchas limitaciones.

 

Tal circunstancia, la lucha contra el “intermediarismo” que constituye un acto totalmente ilegal y la eliminación de algunas partidas presupuestales, ha resultado la coartada perfecta de los gobernadores y presidentes municipales para negar la atención de las demandas ciudadanas. Pero aun con limitaciones y carencias, es obligación gubernamentalista atender las necesidades de servicios públicos, como explica el Artículo 115. Por ende, los alcaldes deben aguzar su capacidad de administración y buscar los medios para multiplicar los exiguos recursos: esa es la única salida para poder atender a los ciudadanos.

 

Tras casi seis años de la política centralista de López Obrador, son pocos los casos de gobernadores y alcaldes que se preocupan por buscar alternativas de solución a los problemas de la gente, la gran mayoría siempre se encoge de hombros y soslaya las peticiones; algunos rayando en el cinismo, como nos sucedió recientemente en Loreto: simple y llanamente nos remiten a las oficinas del Gobierno Federal, pero las necesidades no esperan y por ello no hay otro camino que perseverar y a pesar de sus desplantes acudir cuantas veces sea necesario hasta ser escuchados. 

 

Por ello, el próximo jueves una comisión de antorchistas acudiremos de nueva cuenta a Plaza de Armas, para dar continuar la demanda de diálogo serio y resolutivo al Gobierno del Estado de Zacatecas, y será mediante una cadena humana como los ciudadanos sigan exigiendo justicia social porque nos asiste la razón y el derecho.

 

A la cadena humana, se sumará la denuncia mediante pinta de bardas y volanteo, donde se exponga la actitud ilegal de las autoridades estatales, pero los peticionarios se preparan para la segunda marcha del 25 de marzo, porque a casi tres años se niega la posibilidad de los ciudadanos a acceder a los programas de apoyo a la vivienda y obras públicas, cuando queda claro que fue mala decisión copiar la política del Presidente que nada ha traído de bueno a Zacatecas.