Guerra en Medio Oriente, ¿crisis acá?
IVÁN LÓPEZ
El día de hoy hablaremos de lo que ha estado sonando en todos lados en las noticias globales: La guerra entre Israel y Palestina, pero lo haremos desde otro ángulo: el económico.
A simple vista, el impacto no sería tanto, pues el comercio entre nuestro país e Israel apenas supera los mil millones de dólares, relativamente poco, comparado con lo que comerciamos con nuestro vecino del norte. Sin embargo, el impacto real podría ser muy fuerte, dado que este conflicto se ubica a un lado de los grandes productores de petróleo y tiene el interés de las grandes potencias mundiales desde hace décadas.
En primer lugar el precio internacional del petróleo se va desparramar y tardará en estabilizarse más tiempo de lo que dure el conflicto, ya que el principal elemento que este introduce al mercado es el miedo y la histeria, ambas generan desconfianza y, combinadas, tendrán más poder para influenciar el precio que la propia oferta y demanda del mismo: de poco servirán los recientes acuerdos para reducir la producción, cuando el mundo esté al pendiente de una posible Tercera Guerra Mundial, la cual lleva casi 80 años anunciándose y nunca llega.
Un mayor precio del petróleo no debe festejarse mucho pensando en que a Pemex le irá bien, pues eso puede traducirse en precios más caros para todo mundo, siendo el combustible uno de los principales gastos en la logística de la entrega de mercancías. Un precio más alto también significa una recuperación económica más lenta y por tanto un consumo menor, lo que significará que el empleo mundial bajará, los ingresos nacionales también, y así, aún seguiremos con la resaca de la pandemia.
No queda más que esperar y observar cómo reacciona el mundo, después de todo, el conflicto en Medio Oriente parece un viejo deja vu con ciclos de violencia y caos seguidos por otros tantos de paz. Esperemos que este sea uno de los breves.
En tanto, la postura oficial de la diplomacia mexicana no ha sido clara, o no como debería. Y veremos una maroma chaira de esas que son casi mortales, porque la izquierda mexicana suele identificarse con el lado palestino, pero al mismo tiempo, promueven el voto por una candidata judía. Nada nuevo bajo el sol.

