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La Asunción de la Virgen, una pintura
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La Asunción de la Virgen, una pintura

Rara avis: Letras, arte y cultura novohispanas

 

En memoria de Mirta Insaurralde (QEPD), tus letras y reflexiones perdurarán… 

 

SALVADOR LIRA

 

Sin lugar a dudas el tema mariano fue de los más representados en la pintura novohispana. En casi todos los espacios de acervos pictográficos del país se encuentra al menos un ejemplo, todos si bien en el marco de la tradición, también con características que bien pueden situarse en devenires o líneas, ya sea por formas, motivos, peculiaridades, grupos y élites, entre otros. 

 

En esta ocasión tomamos un ejemplo del Museo Nacional de Virreinato. Se trata de una pintura titulada La Asunción de la Virgen (ca. Siglo XVIII). De momento, no se sabe quién fue el pintor. Es una pintura de óleo, en donde se observa a María en la parte central, siendo ascendida a los cielos por querubines y ángeles. 

 

Es importante notar lo sobresaliente de la composición, sobre todo en cuanto al uso de colores, contrastes y detalles. La virgen viste un manto en un azul muy distintivo, con detalles plenos en dorados, que representan las costuras, así como las estrellas, en cuanto al simbolismo de su atuendo. Su vestido hace un fenomenal contraste, en cuanto a que es blanco con flores en colores pasteles, rojo, amarillo y verde. Sobre sus manos se encuentra un adorno de oro, mientras que también tiene un detalle “angelical” debajo de su cuello. 

 

El uso de detalles técnicos y colores, si bien dan pleno realce al centro de la composición, también hace juego con varios contrastes en el resto de la pintura. El cabello de la virgen es dorado, que casi corre, de manera ondulada, sobre su cuerpo. Por su parte los querubines y ángeles tienen diversos colores y formas. Los que se encuentran en la parte superior tienen un elemento contemplativo ante el rostro de la virgen, que alza su mirada hacia arriba. En cambio, los que se encuentran debajo de ella tienen funciones directas, pues algunos sostienen la levitación divina o miran fijamente al espectador. Entre más cercano se encuentren a María, es mayor su luminosidad. Hay, por tanto, un juego con plena significación del pintor y el uso de colores, detalles y formas.