La Educación Física ¿realmente funciona?
Diego A. Salazar
Platicando con una compañera docente me surgió la duda si nuestra función como educadores físicos es realmente buena, ¿queremos formar deportistas?, o simplemente somos una clase de relleno en la currícula escolar.
Aquí interfieren múltiples factores de cada uno de los docentes, iniciando desde la manera que fueron formados, porque no es lo mismo un licenciado en Educación Física, que un licenciado en Educación Física y Deporte, actualmente en nuestro estado tres escuelas ofertan este tipo de formación, dos públicas y una privada, pero cabe recalcar que en nuestro sistema educativo están activos algunos docentes los cuales tienen formación diferente a los actuales.
Actualmente cada programa es diferente, antes la licenciatura en la cual yo estudié era totalmente deportiva, los estudiantes entrenaban y saliendo del salón, en short o pants teníamos una clase de deporte tras otra.
Según contaban algunos docentes, anteriormente tenían clases hasta de beisbol, cosa que la verdad yo no sé jugar. Después cambiaron los programas, lo cual hizo que las clases de deportes fueran muy pocas y aun así se sigue pensando que la educación física es deporte, pero eso ya lo trataremos de explicar en alguna otra columna.
De las otras dos escuelas que ofertan esta licenciatura (que tengo la fortuna de trabajar en una), se enfoca mucho en el deporte. De la otra no puedo hablar por que desconozco sus planes de estudio, pero es la que mayor infraestructura tiene en el ámbito deportivo. Todo esto nos lleva a que nuestras clases sean de deporte o formativas en la integración de la motricidad y corporeidad, no se nos olviden que existen docentes que también fueron formados en escuelas de otros estados y con programas totalmente diferentes.
Teniendo en cuenta todo esto y resolviendo nuestra pregunta inicial, existen varios docentes que sólo pone a jugar a los niños, el que no hace nada, el que sólo lanza los balones, aquí depende de cada uno de los docentes lo que quieren o queremos lograr, en mi caso, una formación integral, en la que el alumno se pregunte para qué me sirve esto, que resuelva la indicación dada y que no sea yo el que decide la manera de ejecutar cierta acción.

