La ruta de Bruno Aloi
Carlos Saucedo Medrano
curromedrano05@gmail.com
La mayoría de historias de éxito contaron con un plan previo: una ruta para materializar los anhelos y cruzar las metas previstas. En la carrera de un torero, como en muchas otras profesiones, no falta la organización interna que proyecte un plan claro de cara al futuro.
Con su triunfo de dos orejas el pasado domingo en la Plaza México, Bruno Aloi se coloca como el novillero de mayor proyección en nuestro país. Este no es un tema menor ya que desde hace tiempo se echa en falta una figura capaz de revolucionar el aletargado escalafón de matadores.
Tres aspectos pueden ser fundamentales en el devenir de su carrera: su administración, la cantidad y el lugar donde toreará y el arropo de la misma Plaza México.
Las comparaciones son un tanto molestas, no obstante, el ejemplo de lo que se hizo con Isaac Fonseca pone de manifiesto que la mesura y buena administración son claves en la carrera de un novillero con tanto ambiente. Ahí radica uno de los pilares en los que Bruno tendrá que poner atención: un buen apoderado y asesor que lo sepan colocar. Sin exposición innecesaria ni artificiales campanadas hasta no contar con el sitio, temple y valor bien aceitados.
De igual manera, es de primera necesidad que siga toreando en ruedos españoles, en franca competencia con los novilleros punteros de aquel país y con presencia en las principales plazas. Sus dos comparecencias en Madrid tuvieron buen resultado y no desmerecería otra novillada en Las Ventas antes de enfilar su carrera hacia la alternativa.
Por último, es muy importante generar un vínculo de incubación entre él y la Plaza México: el momento mediático que impera en el coso de insurgentes es propicio para que Bruno se haga un feudo en el ruedo y que de ahí logre proyectarse a todas las plazas importantes del interior de la república. Si La México relanza a Bruno, la afición puede identificarse con un nuevo ídolo, el cual hace mucha falta.
En Bruno Aloi radica la esperanza de miles y miles de aficionados a la fiesta brava en México que con tristeza han padecido la orfandad de más de 40 años sin una figura capaz de cargar con el Toreo en la espalda y tirar de él. Vamos, un nuevo mandan. Esa persona capaz de llenar las plazas, recuperar la difusión de la fiesta por parte de los medios e incrustarse en el particular tejido social de un país que olvida el gran valor cultural de nuestro arte.
Por lo pronto Bruno regresará a España para lidiar otras novilladas que ya tenía pactadas. Regresa a la Madre patria con bríos renovados.
