Las letras capitales en un sermón fúnebre regio
Rara avis: Letras, arte y cultura novohispanas
SALVADOR LIRA
Amplias son las posibilidades de lectura y estudio en torno al libro durante la Edad Moderna. En efecto, en los últimos años hemos asistido a una creciente historiografía y estado de la cuestión, que se ha ocupado de los diversos elementos que pueden encerrar alrededor de los productos generados posterior a la Galaxia Gutenberg. Así, se pueden encontrar, por ejemplo, lectura de gremios de impresores; relaciones entre autores, amanuenses e impresores; formas y circuitos de circulación; manufactura de libros; élites patrocinadoras; relación entre imágenes y texto; o inclusive, piratería en la producción.
Tómese en cuenta, para esta ocasión, la configuración de las Letras Capitales. Como ya hemos señalado en otra entrega de esta columna, tales manifestaciones fueron elementos bellamente adornados que indicaban el inicio de un apartado o texto; de los cuales, en muchos casos, contaban con relaciones artísticas de gran calado.
Para ello, resaltamos la propuesta de las dos letras capitales incluidas en Sermón que predicó el Padre Maestro Fray Luis Vallejo… en honor a las exequias de doña Margarita de Austra, esposa de Felipe III. Fue publicado por la imprenta de la viuda de Pedro Balli en la Ciudad de México en 1612. El texto fue, cabe señalarlo, dictado en principio durante la vigilia de las exequias a la reina en el templo de Santo Domingo, promovido por el Santo Oficio de la Inquisición el 14 de abril de 1612. La obra se dedica a Gutiérrez Bernardo de Quiroz, Inquisidor de la Nueva España, por lo que tiene en la portada un grabado de un escudo de armas coronado por la divisa inquisitorial de su brazo armado sosteniendo una cruz, sobre el orbe.
Las dos letras capitulares son muestra, por un lado, de una plena referencia emblemática. La primera es una letra “B”, dentro del parecer realizado por el propio fray Luis Vallejo:
“Busquen los que tratan de sacar obras de su ingenio a la luz, personajes que puedan favorecerlas y ampararlas.”
La letra capital está adornada con el pasaje del Antiguo Testamento (Génesis, 22:6-14) de Abraham e Isaac, a punto de sacrificarle e impedido en tal acción por un Ángel. Se observa al padre mirando fijamente al ser celestial, mientras sostiene el cuello de su hijo. En la parte inferior de la letra aparecen otras letras: “ABRAH”, que dan sentido a la referencia. La alegoría se otorga en el amparo de luz, por el Ángel, que pudiera favorecer la obra, en una retórica de falsa modestia.
La segunda letra capital de la obra es más poética. Se trata de la “C”, que aparece en el inicio del sermón:
“Cantar en ocasión de tristeza y llanto, sentenciado esta y dando por cuento pesado y molesto. Música in luctu importuna narratio.”
El argumento del sermón insiste en lo delicado del asunto y la eterna memoria del canto y las palabras. En tal tenor, la letra capital recoge la pictura del emblema 45 de Alciato, al tritón trompetero de Neptuno, medio hombre medio pez, en el sentido de la perennidad de las letras, como lo otorga su mote (recuperando la versión castellana): “Que del estudio de las letras nace la inmortalidad”. Así, el sentido y la letra capital coinciden en la idea de la eterna fama, a partir de la palabra y canto en gran decoro. Con ello, una relación entre imagen y texto, con plenas sendas ilustrativas de referencias grecolatinas y judeocristianas.


