Las Morismas de Bracho, revoltijo de paganismo, cristianismo e historia
Parte 2
LUCÍA DINORAH BAÑUELOS
FOTOS: FELIPE ESCOBAR GALICIA
ZACATECAS, ZAC.- Uno de los elementos más representativos de las Morismas de Bracho —sobre todo vistas desde afuera— es la pólvora. Se maneja desde los ensayos, por lo que es indispensable la vigilancia de la autoridad, puesto que entre la algarabía, la devoción y el consumo excesivo de alcohol, se convierte en un peligro inminente.
Por ello, el jueves, previo a la celebración del Coloquio se monta un operativo especial en torno a la venta de la pólvora, en el que toma relevancia la presencia del Ejército, que es la entidad que regula y autoriza su manejo y uso de armas.
Ese día, por ejemplo, en la venta de pólvora, PC capital participa con seis elementos, una ambulancia y un camión, firma el documento –por parte del Ayuntamiento– y recorre puestos de comida, instalaciones eléctricas y de gas, juegos mecánicos y verifica los permisos y registros de las armas que se utilizarán en la escenificación.
También hay que supervisar los campamentos para evitar cualquier tipo de contingencias.
El saldo de la última morisma fue blanco en cuanto a contingencias, a pesar de que el excesivo consumo de alcohol es evidente durante la festividad; sin embargo, sí hubo un conato de riña y servicios de primeros auxilios a peregrinos o morismeros por insolación o por lesiones por diversas causas.
El origen de las morismas
De acuerdo con Felipe Escobar Galicia, “morismero” desde hace 53 años, cronista y fotógrafo de la fiesta y profesor jubilado, las morismas se celebran en Zacatecas desde 1824, cuando se fundó la primera Hermandad con 14 mineros que venían de Tlaxcala a trabajar a las minas zacatecanas.
En 1836, la Hermandad pidió permiso a la Mitra de Guadalajara, Jalisco, para convertirse en Cofradía porque, según dice el documento consultado por Escobar Galicia, “ya eran más de 300 almas las que se habían unido al festejo”.
Según la investigación del cronista, esos mineros conocían la representación de la Batalla de Lepanto, porque Tlaxcala es el bastión de estas escenificaciones que los franciscanos utilizaban para evangelizar a los indígenas.
Básicamente, dijo, los cristianos eran los españoles y los indígenas eran los musulmanes, con la finalidad de hacerles sentir que el dios de los cristianos era más poderoso que cualquier otro dios, en este caso el de los moros.
Escobar Galicia refirió que en la morisma se escenifican dos obras de teatro –que mezclan personajes reales con ficticios– y un episodio de la Batalla Naval de Lepanto, la cual sí fue real.
El investigador dio a conocer que aquellos mineros tlaxcaltecas lo primero que escenificaron en Zacatecas fue la Batalla Naval de Lepanto, desde su origen con advocación a San Juan Bautista.
Luego, en 1932 agregaron la batalla de Carlo Magno contra el Almirante Balán, contenida en la obra de teatro La historia del emperador Carlomagno y de Los doce pares de Francia, escrita por el arzobispo Turpín, contemporáneo de Carlomagno.
La obra hace referencia a los orígenes de los reyes francos y su conversión al cristianismo; en la primera parte se escribieron datos biográficos de Carlomagno y enumera a sus principales caballeros, entre los cuales destacaban los llamados Doce Pares de Francia.
La segunda parte, que es ficticia totalmente, relata el enfrentamiento bélico de Carlomagno con un ejército pagano dirigido por el almirante Balán y su hijo Fierabrás, rey de Alejandría, quien es vencido en combate por Oliveros, uno de los paladines de la corte carolingia y posteriormente se bautiza.

Esa es la batalla que se escenifica en Bracho.
La otra obra de teatro que se representa es la Decapitación de Juan El Bautista en la que se habla de la vida de Jesucristo y del santo, la Virgen María y Santa Isabel; esta se lleva a cabo el jueves por la noche, en lo que se conoce como Coloquio.
El investigador explicó que se recrea la decapitación del santo como venganza de Herodías por haberle gritado que estaba en pecado, por lo cual la hermosa mujer le aconseja a su hija Salomé que pida la cabeza de San Juan como premio por su sensual baile al rey.
La decapitación del Rey Moro, expuso Escobar Galicia, se lleva a cabo dentro de la escenificación de la Batalla Naval de Lepanto, pero, dijo, aunque la batalla sí existió, la decapitación del moro no. No al menos como lo muestran en la morisma.
En primer lugar, aclaró, no era el rey, sino el almirante que dirigía a los trucos en la batalla y cuando lo llevaban prisionero, un español, invadido por el coraje disparó contra este y le deshizo la cabeza, pero en la obra de teatro, para hacerlo más dramático se le decapita tras haber sido bautizado al reconocer que el dios cristiano es más poderoso que el suyo.

Orden de aparición
*El jueves por la noche se lleva a cabo la Decapitación de Juan El Bautista.
*El viernes, tropas cristianas y turcas participan en La Gran Parada, que es un reconocimiento del terreno de Bracho e inicia la obra de teatro Los doce pares de Francia.
Comienza con el desafío que los trucos hacen a Carlomagno y toman prisionero al Gigante Fierabrás, quien acepta que su dios es más poderoso y con ello inicia la representación de la Batalla Naval de Lepanto.
*El sábado, tras el desfile por las principales calles de la ciudad hasta Bracho continúa la batalla de Los doce pares de Francia, básicamente con diálogos, por la mañana.
Por la tarde, con toques reglamentarios se llama a la gente para recibir a las peregrinaciones, tras lo cual se reanuda la Batalla Naval de Lepanto.
Es cuando se forma en el cerro una media luna humana y bajan todos a pelear; ahí pierde Juan de Austria y lo encarcelan.
*El domingo se hace un desfile por las principales calles de la ciudad hasta Bracho, hay una misa, y ahí es cuando participan más de 14 mil cofrades en batallas campales y empieza la última parte de Los doce pares de Francia.

Es en la que Floripes, hija del almirante Balán, deja escapar a los prisioneros porque está enamorada de Guy de Borgoña, uno de los Doce Pares de Francia.
La representación de Los Doce Pares de Francia termina, cuando Carlomagno mata al almirante Balán.
Este día es cuando se hace una cruz humana monumental en el cerro; al frente van Alonso de Guzmán y Felipe II, quienes rescatarán a Juan de Austria.
Este día hay cinco batallas hasta que finalmente pierden las tropas turcas que huyen y se desata una persecución para alcanzar a Argel Osmán y a su embajador.
Argel Osmán pide ser bautizado, por lo que cuando le cortan la cabeza avientan una paloma en señal de que es su alma bautizada.

