Las reacciones de la victoria taurina
Orejas y rabo
Carlos Saucedo Medrano
Las baterías de los teléfonos, con el uso, presentan averías. Una mala pasada del litio, no me permitió tener a la mano el celular mientras se debatía el proyecto taurino en la Suprema Corte. Es frustrante estar incomunicado cuando se delibera algo tan trascendente. Fue Javier Bonilla quien, haciendo uso de sus contactos y redes, dio un manotazo en la mesa de juntas en la que nos encontrábamos y gritó: ¡Cuatro votos a favor! ¡Ya quedó por unanimidad! ¡Al toro! Y con ello la feliz noticia de que el máximo tribunal revocaba la suspensión de las corridas en la capital del país.
¿Qué seguía después del abrazo que nos dimos?
El escritor y filósofo francés Jean-Paul Sartre, afirmó que el hombre está condenado a ser libre y que es responsable de todo lo que hace. Una libertad semejante invadió el ambiente de regocijo que permeó el miércoles 6 de diciembre del año 2023 y las reacciones no esperaron.
De algunos años a la fecha, en el mundillo taurino de México existen dos bloques que con claridad se identifican: el oficialismo –representado por el monopolio de Espectáculos Taurinos de Monterrey- y algo así como la disidencia que representa el senador Pedro Haces. No valdría la pena equiparar este duelo frontal entre ambos bloques, con las magníficas historias del siglo XX, en las que el Pacto de Texmelucan confrontó a dos ganaderías célebres con sus respectivos toreros. No hay parangón.
Desde que la Plaza México cerró sus puertas, al oficialismo se le tildó de blando. La nula reacción de ese consorcio empresarial generó un malestar entre la afición de la capital del país. Lejos de convocar a la lucha pacífica, este bloque apostó por la mesura. Con la resolución de la Segunda Sala de la Corte, todo el grupo celebró el buen quehacer de sus estrategias.
El éxito del oficialismo se celebró en la reunión mensual de Tauromaquia Mexicana, organismo que representa la defensa de la fiesta en nuestro país. Con una ovación de gala se aplaudió la labor del abogado Raúl Pérez Johnson, pieza clave para levantar el veto a La México. Más de cuatro horas duró la encerrona en la que empresarios, ganaderos, toreros y representantes de los medios de comunicación “analizaron” los caminos a seguir para fortalecer al sector.
Un día antes y al mismo tiempo que un grupo de aficionados se agolpó en la escalinata de la SCJN, el Senador Haces convocó a una rueda de prensa en la que, vaticinando el fallo favorable, reconocía que la reapertura de La México beneficiaría a los aficionados, a quienes viven de ella y a la fiesta brava en general. Sin embargo, él seguirá con su proyecto de construir otra plaza a las afueras de la megalópolis.
¿Qué paradoja, no?
Mientras el oficialismo y la disidencia aumentan sus tensiones, los intentos prohibicionistas pueden colarse en medio. Ahí está la declaración del Presidente de la República, en la que sugiere hacer una encuesta al pueblo sabio sobre la celebración de corridas. Vaya que una división nos hace ver débiles y quizás abra la puerta a que los problemas sigan en nuestro difícil, raro e intrincado micro planeta taurino.

