Oscar Gutiérrez del Río es ordenado sacerdote; Bañón lo celebra

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LA NOTA ZACATECAS
VILLA DE COS, ZAC.- Bajo el cobijo de la fiesta de la Anunciación, este 25 de marzo la comunidad de Bañón fue testigo de un misterio que el Obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, definió como el encuentro entre el «amor infinito de Dios y el amor pequeño de la humanidad».
La ordenación sacerdotal de Oscar Gutiérrez del Río no fue solo un protocolo eclesiástico; fue el cierre de un círculo de búsqueda que comenzó años atrás.
Un llamado que «quema» y transforma
Durante la homilía, el Obispo invitó a los presentes a entrar en la «casa de María de Nazaret» para entender el «sí» de Oscar.
Recordó que la vocación del ahora presbítero no fue una improvisación, sino un camino escrito en las vicisitudes de la vida. Con un lenguaje cercano y actual, Monseñor Noriega Barceló lanzó un reto directo al nuevo presbítero:
«Hoy te toca ser influencer de Dios«, le recordó el Obispo, instándolo a que su vida y su testimonio sean el mensaje que mueva los corazones de quienes lo rodeen.
El nuevo sacerdote reconoció ante su comunidad que, al principio, el proceso le resultaba ajeno: no sabía de seminarios ni de formación. «Él me miró y me amó antes de que yo lo mirara», confesó Oscar, recordando aquel momento de incertidumbre donde finalmente le dijo a Jesús: «Tú ganas».
El sello del Espíritu
La celebración alcanzó su punto máximo con los ritos cargados de simbolismo que marcan la vida de un levita: la postración: Oscar se tendió en el suelo en señal de humildad y entrega total.
En un silencio sepulcral, el obispo colocó sus manos sobre su cabeza, transmitiendo el don del Espíritu Santo.
Luego, sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma, preparándolas para bendecir y consagrar.
Finalmente se hizo la entrega del cáliz y la patena, símbolos del ministerio que desempeñará al celebrar la Eucaristía.
De estudiante de enfermería a Pastor de almas
La nota humana la puso el alcalde de Villa de Cos, Pier Michel Ríos Ruiz, quien recordó con afecto al Oscar de 2013. Aquel joven inquieto que utilizaba el transporte escolar para estudiar Enfermería, que lo mismo conducía una coronación o participaba con entusiasmo en un casting de radio.
«Muchas felicidades, Padre… Dios te guíe siempre», expresó el mandatario, subrayando que la esencia de aquel joven servicial sigue intacta, ahora elevada a una misión espiritual.
Hoy, Bañón y todo el municipio celebran que aquel joven que buscaba sanar cuerpos a través de la enfermería, ha sido llamado ahora a sanar almas a través del Evangelio, aceptando su nuevo rol como un auténtico referente de fe en su comunidad.






