Pero diiiiicen…
Cada vez se acerca más el fin de semana largote, el viernes lo tendremos sin presión de escuela porque “la bendición” no irá a clase, hay consejo; lo malo es que ya andaba una bien desacostumbrada a tenerlas en casa, a ver cómo nos va. Y luego el lunes tampoco hay nada de nada, tocará pues planearnos muy bien para aprovechar lo más que se pueda estos días de relax, pero mientras es miércoles, así que a darle que es mole de olla.
Pues qué les cuento, que al parecer hablando de aprovechar, en la “Nueva Gobernanza” ya dijeron que no interesa el asunto del “concierto encantado” y que mientras no se resuelvan los asuntos legales le diremos en Zacatecas “ahorita no, joven” a Ricky Martin. Diiiiicen que el gobernador David Monreal poco a dicho del tema, lo más que mencionó es que “antes todo se hacía mal”, pero como pa’ todo dice eso, pos’ no se notó.
Sin embargo, quien ya fijó la que diiiiicen es la postura oficial del Gobierno del Estado fue Ricardo Hernández, el coordinador general jurídico. Anunció que ni el Multiforo está listo ni hay condición económica para poner lo que falta de arreglos para la presentación ni se autoriza nada de nada hasta que el conflicto legal concluya, pues el mentado contrato sigue en manos de instancias judiciales.
Diiiiicen que de plano a ver si no sólo se pierde la posibilidad de tener al boricua en tierras zacatecanas. Como quien ahora ya está diciendo que “no” es el “pagano” aún y con la voluntad del artista de ya cumplir, y como Ricky no hace gira cada ocho días en nuestro país, igual y ahora el tema será que terminemos perdiendo ese dinero (800 mil dolarucos) que pa’ nada sobran y todo por andar metidos en caprichos, qué feo caso ¿verdad?
Y pa’ cosas feas, diiiiicen lo que está pasando en el Hotel Mesón de Jobito, primero fue el socavón en el Jardín de la Madre, ahora al parecer ya las afectaciones son en otra bóveda y esta ya dañó adentro, pero afuera, bien raro ¿verdad?, que porque es en el edificio que’s que es particular y no en la propiedad de las y los derechohabientes. Total que hay imágenes que muestran los muros severamente dañados y pues ya nos imaginamos qué dirán: “que público o privado, es herencia maldita”.
El asunto es que diiiiicen ya había antecedentes de esto y todo está documentado, previendo que esto pudiera pasar, nada se hizo y el colapso, parece, será inevitable.
Ojalá que si es de particulares pronto hagan algo, porque acá del lado del Issstezac diiiiicen que si no le pagan a las y los jubilados, proveedores y más, ya de cementos y reparaciones ni hablamos y entonces tristemente pronto estaremos hablando de “las ruinas del Jobito” como nueva atracción turística.
Oigan, y si de turismo hablamos, otra vez le toca a Jerez; primero muy envalentonado el doctor Humberto Salazar anunció que ya era un hecho y la Feria de Primavera regresaba con artistas, espectáculos, excesos y más que se volvieron un distintivo, en muchos casos para presumir y en otros también para lamentar. Luego diiiiicen que más “a huevo” que convencido, tuvo que recular y decir en un vídeo que siempre no se pudo, el último alfiler lo pusieron con la visita del Gober David Monreal y la mesa para la construcción de la paz a tierras jerezanas.
Total que después de esta historia que compite con la de Ricky Martin, con el no, luego el sí, después el ya merito y lo’ un “que dijo mi mamá que siempre no”. El alcalde Salazar ya no siente lo duro, sino lo tupido, diiiiicen que hay ratos que reclama pa’ qué lo sacaban de su consultorio, ahí lo más complicado era entender la letra de lo que él mismo recetaba.
Le tocó soportar el reclamo de quienes se opusieron de origen a que la feria se llevara a cabo y se les dará gusto; ahora diiiiicen no se la acaba con la exigencia de “que se faje” y la molestia de músicos y sus familias, comerciantes y el sector turismo del Pueblo Mágico que vienen de perder casi todo en la pandemia y veían con esto la luz al final del túnel.
Si por eso diiiiicen que Dios da y Dios quita, así que mejor ámanax, no se olviden que todo lo que salga aquí, igual ni es cierto nomás, ¡diiiiicen, diiiiicen!

