¿Qué vamos a hacer?
Carlos Peña Badillo
Iniciar un año nuevo siempre está acompañado de buenos propósitos. Pensamos en los kilos que traemos de más y que debemos perder, nos reprochamos que las copas se nos pasaran desde la primera posada y sentimos la necesidad de reivindicarnos; el derroche innecesario en fiestas, regalos o viajes, las tarjetas de crédito a tope y ahora la urgencia de apretar el cinturón. Pensamos en el tiempo que desperdiciamos y que ahora hay que aprovechar al máximo con nuestros seres queridos. Bueno, es incluso el momento oportuno para proponernos hacer “las paces” (así nos decían cuando estábamos chiquillas y chiquillos) para que las personas que tuviesen alguna diferencia pudieran reconciliarse.
Como sociedad tenemos claro que vivimos tiempos convulsos: una pandemia que no termina de irse, por el contrario, vivimos la cuarta ola de contagios que se han disparado de manera exponencial en la última semana; esto tiene de nueva cuenta en crisis al sector médico de nuestro estado por la preocupación fundada de los límites hospitalarios con los que cuentan las instituciones de salud y que preocupan a propios y extraños. La crisis de inseguridad que, lejos de percibirse como algo que puede terminar, día con día la percepción de que se agudiza rebasa los límites más razonables, generando zozobra, pánico y temor en la población de todo el territorio estatal. Y finalmente la incertidumbre económica, que fundada en las dos causas anteriores y agudizada por los despidos masivos en el Gobierno del Estado, los muchos empleos perdidos por los cierres de negocios y la creciente falta de oportunidades laborales han elevado los niveles de preocupación en el sustento y la estabilidad familiar de las y los zacatecanos.
Partiendo de que en estos tres elementos se desarrolla parte de la crisis y adversidad financiera que vivimos las y los zacatecanos, lo importante es qué nos toca hacer —y además hacerlo bien— para que cada quien desde su trinchera busque abonar a un mejor presente. Lo primero que considero es actuar de manera responsable en la parte que nos corresponde en esta pandemia por Covid-19. Lo ideal es atender las sugerencias de “quienes saben del tema” para contribuir al regreso de esa anhelada normalidad, aplicarnos nuestras vacunas y seguir con las medidas preventivas tanto en los hábitos personales como en el entorno familiar y social. Si bien el costo de paralizar todo es enorme, debemos procurar nosotros mismos no tropezar con la desesperación de que todo sea como antes, pues jamás volverá a serlo.
Urge que como sociedad reflexionemos en qué estamos haciendo mal, si bien escapa de nuestras manos controlar la aguda crisis de inseguridad, sí podemos sumar esfuerzos para aminorar sus efectos. No podemos normalizar o familiarizarnos con lo que sucede, debemos redoblar el esfuerzo como madres y padres de familia, urge mayor atención en nuestros hijos, ¿qué ven?, ¿con quién van?, ¿qué entorno es el que frecuentan?, ¿quiénes son sus amistades?, en fin, todo lo que les rodea incluidas nuestras propias actitudes y costumbres; recordemos que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra.
Necesitamos encontrar pronto alternativas para reactivar la economía en Zacatecas. Que menos cortinas se cierren y ya no se abran, que los talentos se fuguen, que las oportunidades se pierdan o las puertas se cierren. Las y los zacatecanos somos gente de trabajo, de arrojo, con capacidad y visión. Lo único que se pide es que los tres órdenes de gobierno hagan su parte, que ayuden y no estorben, que faciliten y no que frenen. La clave está en el diálogo y la comunicación, esperemos que estas no tarden y que la voluntad de solución solamente quede en un lado de la cancha.
Es preocupante que sigamos cada quien por su rumbo. El año nuevo está en curso, Zacatecas somos todas y todos, urge terminar esa distancia entre gobierno y sociedad; el diagnóstico es claro, ahora la clave ¿qué vamos a hacer? Seguro estoy que la sociedad está lista y el gobierno ya sabrá ¿qué va a hacer?. No sea que andemos como esa canción de Liberación que dice: “Amigo mío, cómo le vamos a hacer, pos cómo quieres que le haga… ”.

