Reparten bendiciones de corazón
LA NOTA ZACATECAS
FOTOS: CORTESÍA
OJOCALIENTE, ZAC.- Desde hace 30 años ayudar a mitigar las carencias de los más necesitados se ha convertido en una tradición para Rafael Gallegos, familiares y amigos.
Por lo regular, para cada Día de Reyes reparten rosca, juguetes y despensas a los más necesitados de las colonias más marginadas de su entorno.
Aunque este año, reconoce, sólo entregaron despensas, debido a la situación económica que priva en el país y en los Estados Unidos.
Tanto él, como su sobrina Claritza y su cuñado David Herrera se organizaron para que durante esta fecha los abuelitos tuvieran algo que comer y no se preocuparan por comprar los insumos de la casa.
Las despensas fueron entregadas en las colonias Fernando Pámanes, Reginaldo Sandoval y la conocida como El Pérsico.
Esta acción, acepta, se hace con el mero propósito de ayudar, por la empatía hacia la «gente que te encuentras en la calle o la saludas e ignoras sus necesidades».
Platicó que durante la entrega realizada este miércoles se encontró con historias que “apachurran el corazón”, de abuelitos solos que viven con parkinson o con enfermedades cardíacas.
El ojocalentense resaltó el caso de una mujer que vive sola, cerca un cerro y le falta una pierna, está en silla de ruedas. Vive de las limosnas que le dan cuando algún alma caritativa la ayuda a salir de casa y la lleva hasta la Plaza Principal.
También le dolió ver cómo el cáncer había modificado radicalmente el modo de vida de una familia, pues el esposo dejó de trabajar y su pareja lo cuida con tal amor y esmero, que para no descuidarlo viven de la venta de dulces.
O la del joven que a raíz de una picadura de araña tuvo parálisis en la mitad de su cuerpo, sin que hasta la fecha se haya podido recuperar.
Historias como esas se repitieron en las tres colonias y es precisamente para aminorar las necesidades, por lo que ellos deciden ayudar y reciben el apoyo de todos aquellos que se quieran sumar.
Una historia de 30 años
Don Rafa refiere que la tradición comenzó antes de que él se casara, hace 30 años, cuando él y un grupo de sus compañeros de Liturgia decidieron dar juguetes a los niños vulnerables, se vestían de Reyes Magos y cada año eran esperados por aquellos a los que la vida les sonríe poco.
Por 15 años esta acción perduró, luego se suspendió unos años.
Hasta que hace ocho años, al estar al frente del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, lo retomaron.
Pero hace seis años, el movimiento pasó a ser de particulares, pues una conocida de Texas comenzó a mandarle dinero para que entregara apoyos, en una plática su sobrina se enteró y quiso colaborar, por lo que se organizó con sus conocidos en California y comenzó a enviar dinero para alegrar aunque fuera un día a los desprotegidos.
Y, aunque este año la economía poco permitió la solvencia para apoyar, decidieron entregar al menos las despensas, aunque eso sí, ya no vestidos de los Reyes Magos.

