Resignificar los lugares donde amaste

Una vez escuché la frase la cual decía que los duelos son trajes hechos a la medida, no son lineales y cada persona lo vive de maneras muy diferentes, y por supuesto que sí, porque después de soltar a una persona, te toca despedirte de momentos, lugares, promesas, planes, etc. Miles de emociones y pensamientos se hacen presentes y toca procesarlos, poco a poco, es largo, donde hay días más difíciles que otros, las personas te dicen que todo mejorará, sin embargo, hay ocasiones en las que sólo sientes que es un pozo sin fondo, y ahí es donde la fe en Dios es lo único que hace verdaderamente creas que todo estará bien, ¿cómo?, ¿cuándo? No sabemos, pero todo estará bien.
Una de las situaciones a las cuales nos enfrentamos durante estos procesos es el de tratar de resignificar los lugares donde amamos, a cuántas personas no nos ha sucedido que volvemos a cierto espacio que nos trae miles de recuerdos, se siente como un vacío en el estómago porque esa persona que nos acompañó en su momento simplemente ya no está.
Por un momento crees que ya no deberías volver, ¿para qué? Si lo que en algún momento te provocó mucha alegría ahora sólo es nostalgia, pero no todo es malo, porque también aprendes a reconocer que todo proceso conlleva sanar al corazón, haciéndole entender que tu vida sigue, y tienes que darte la oportunidad de volver a sentir y vivir cosas lindas, porque las mereces. Y no, no se trata de odiar lugares, si quieres seguir regresando a esos lugares porque te gusta, por costumbre, o cualquiera que sea la razón entonces toca “resignificarlos”, esto quiere decir, otorgar un significado diferente, sin olvidar el sentimiento inicial que en algún momento se originó, agradece por lo bueno, recuérdalo con amor, pero no te aferres a algo que ya cumplió ese propósito en tu vida, porque ahora es momento de cambiar ese significado, de generar memorias nuevas, de verlo como un lugar en donde amaste a alguien, pero que después ese amor se convierta en gratitud y amor para ti mismo/misma.
Si algo he aprendido es que durante estos procesos por más difícil que parezca y se sienta no podemos olvidarnos de nosotros, quiérete, mímate, apapáchate,perdona y perdónate y por qué no, también pide perdón porque al final somos seres humanos que estamos llenos de virtudes y defectos, y los errores también forman parte de los aciertos.
Ama con todo tu corazón, porque el amor no es malo, agradece por todo lo aprendido, quédate con lo bueno, suelta, y resignifica aquellos lugares en donde amaste, y como último consejo que escuché hace unos días, dale la oportunidad a Dios de que te entregue lo que sí está destinado a quedarse en tu vida.
