Sobre el 2 de octubre
JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL
Conocer sobre el 2 de octubre debe ser una obligación para toda la sociedad, pues las acciones cometidas en ese fatídico día son trascendentales para la vida moderna de México.
En este sentido, aquella noche y después de los actos de represión, desaparición y ejecución cometidos por el Estado en contra de la población estudiantil que se manifestaba en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, la vida no podía ser la misma, pues, la lucha por los derechos de aquellos estudiantes no está en entredicho.
Así, el Estado orquestó toda una estrategia para contener lo que según ellos atentaba contra el orden, pero, ¿qué orden?, pues aquel que no estaba en concordancia con las ideologías del partido gubernamental.
Así, posterior a la masacre y a haber llevado a la cárcel a muchos otros estudiantes y activistas, la fecha comenzó a conmemorarse no sólo en la capital, sino en los demás estados del interior de la república. Al principio comenzaron casi con el mismo espíritu, pero con el paso de los años fueron modificándose.
En Zacatecas particularmente, año con año se han llevado a cabo las manifestaciones por las principales calles de la capital, algunas ocasiones con mayor fuerza y en otras con menos, pero siempre con la idea de conmemorar, aunque conviene precisar que también para demandar derechos que dentro de sus obligaciones están latentes.
Así, el último lustro ha sido errático, pues las nuevas ideologías han sesgado el tipo de manifestación, la pandemia la detuvo al menos por dos años y la última ha sido bastante gris, pues solamente participaron aproximadamente 300 estudiantes, casi todos de la UAZ.
Considero, que hoy más que nunca la marcha del 2 de octubre debe tomar más fuerza, pues recordemos que el caso Ayotzinapa sigue sin resolverse, en otras partes del país han sucedido vejaciones en contra de grupos estudiantiles y más que nada, en Zacatecas los acontecimiento recientes de Malpaso, el árbitro y su hijo, en otras palabras, los estudiantes continúan corriendo peligro.
En este sentido, desde mi punto de vista, no sólo los estudiantes de la Universidad deben congregarse y marchar, en anteriores ocasiones, la Normal Rural de San Marcos, asistía y hasta donde tengo entendido, este año no fue así; sin embargo, es imprescindible su presencia, pues son parte fundamental en la lucha histórica del sector estudiantil, pero no olvidemos a las demás escuelas formadoras de docentes que también deben incorporarse.
Asimismo, otras instituciones de educación superior, principalmente, deben sumarse y demandar sus derechos, para que así, en el nivel medio superior y en la educación básica resuene y continúen en la lucha.
La idea no es hacer destrozos en patrimonio arquitectónico o edificios particulares, sino más bien la generación de conciencia histórica que contenga crítica y propuesta para que toda la comunidad estudiantil de cualquier nivel, carrera, particular o privada, tenga los derechos que por ley le corresponden, entre ellos, la seguridad, gratuidad y laicidad.
Que no fenezca el 2 de octubre, porque ¡no se olvida!

