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Suman 109 años sin Posada
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Suman 109 años sin Posada

Un alma incomprendida 

  • El grabador hidrocálido murió en la pobreza al interior de una vecindad en el barrio de Tepito; su fama mundial llegó mucho después  

PATRICIA SÁNCHEZ

FOTOS: CORTESÍA

ZACATECAS, ZAC.- Hoy hace 109 años, en una vecindad de Tepito y sumido en la pobreza, José Guadalupe Posada Aguilar dejó el plano terrenal sin saber que, años más tarde, su Calavera Garbancera le daría fama mundial. 

El autor de la popularmente llamada Catrina nació el Día de la Candelaria (2 de febrero) en Aguascalientes, a tan sólo 116 kilómetros de la capital zacatecana. Incursionó desde muy joven al ámbito artístico al ingresar a la Academia Municipal de Dibujo de Aguascalientes.

Posteriormente, a sus 16 años, comenzó a tomar clases en el taller de Trinidad Pedroza, donde aprendió el arte de la litografía y el grabado, además de algunos fundamentos del diseño, la tipografía, la caricatura y el dibujo en viñetas.

Años más tarde, debido a un par de ilustraciones satíricas que publicó en el diario El Jicote, se vio obligado a abandonar su terruño y mudarse a León, Guanajuato, donde fungió como maestro de litografía en una secundaria.

Tras la inundación de 1888 en León, Posada decidió trasladarse a la Ciudad de México donde colaboró para numerosas publicaciones, entre ellas La Patria Ilustrada, Revista de México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil Blas y El hijo del Ahuizote.

También abrió su propio taller en colaboración con Antonio Venegas Arroyo, más adelante se integró al grupo de periódicos de Francisco Montes de Oca: El Gil Blas, El Popular, Argos y El Chisme. Posada emprendió un trabajo que le valió la aceptación y admiración popular, por su sentido del humor, propensión a lo dramático y calidad plástica.

Las ideas del artista eran de clara índole progresista y, al servicio de estas, dibujó caricaturas y bocetos satíricos consagrados, en general, se dedicó a elaborar una crónica de la vida mexicana de la época y a poner de relieve los sufrimientos de su pueblo bajo el yugo de los grandes terratenientes. Las sátiras de los políticos más influyentes de la época le costaron la cárcel en más de una ocasión.

Su extensa producción gráfica, estimada en más de 20 mil grabados realizados en litografía o planchas de metal abarca múltiples temas, entre los que cabría destacar las célebres «calaveras» o imágenes de ultratumba; los «desastres», que comprenden catástrofes de tipo natural (inundaciones, epidemias, sucesos astronómicos, nacimientos de seres monstruosos), accidentes, hechos sobrenaturales, crímenes y suicidios; los «ejemplos» o lecciones morales que pueden extraerse ante la perversidad y bestialidad humanas.

Su obra más conocida La calavera garbancera, fue inspirada en los vendedores de garbanzo, quienes según Posada eran pobres, pero pretendían ser ricos negando sus raíces indígenas; hoy en día esta imagen se asocia al Día de Muertos en el país.

El 20 de enero de 1913, el cuerpo del grabador hidrocálido fue trasladado a una fosa común en la Ciudad de México donde nunca fue reclamado, pero el impulso de artistas como el muralista guanajuatense, Diego Rivera, hizo que su obra fuera reconocida dentro y fuera de México.