• viernes, 17 de abril de 2026
  • Máx. 28°C / Mín. 13°C | Dólar hoy 17.26 pesos Banxico
«Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos… «
Compartir en redes sociales

«Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos… «

Definiendo

Olvidar una falta, no castigar por ella, no tener en cuenta una deuda u obligación y no guardar rencor hacia otros, son algunas definiciones acerca de la palabra PERDONAR. Curso de milagros que tiene el propósito de acompañar a sus lectores hacia un perdón profundo, primero en lo personal y luego hacia los demás,  define el perdón como liberación de la culpa, el miedo y cómo la disolución de las ilusiones y proyecciones que hemos hecho en los demás por vivir “la separación” pero, cuántas veces hemos sentido la necesidad de que nos pidan disculpas por algo que, desde nuestra perspectiva nos ha ofendido o, cuántas veces hemos sentido que nos deben algo, sosteniendo la existencia de una imaginaria deuda.

 

El sentir

El no perdonar puede expresarse con sentimientos que todos hemos sentido alguna vez: sintiendo una rabia o enojo porque los demás no hacen lo que queremos y cómo lo queremos; impotencia frente a todo lo que no tengo control, injusticia porque lo que recibo no es lo mismo que doy o sentir una aparente derrota por defender “tener la razón” o por percibir que el otro sale ganando convirtiéndome automáticamente en el perdedor.  

¿Qué hacer para perdonar?, o ¿cómo recupero mi paz, aun sintiendo que es totalmente injusto lo que me están haciendo?

 

La experiencia

A veces aprendemos a perdonar por alguna señal que nos indica que necesitamos hacerlo, buscar soluciones ante “algo” que nos intenta mostrar o dar el mensaje que estamos equivocados, expresado de diferentes maneras: una enfermedad, un accidente, un divorcio, un despido laboral, una situación familiar incomoda, etc.  

 

Compartiendo.

Mi entrenadora Cecilé, algún momento hablando del perdón, me enseñó que el perdonar tenía que ver con reconocer ante el otro “que no había existido una ofensa”, éstas son palabras que llevó muy grabadas en mí, por la profundidad con las que las recibí. Además, pienso que lo que más me ha lastimado, ha sido acompañado de los aprendizajes de vida más significativos; quienes me han lastimado, han sido mis maestros en lecciones que nunca hubiera imaginado posibles: despertar de la consciencia, humildad, amor al prójimo, etc. poco a poco me ha ido llevando a la idea de que “nadie me hace nada” como me dice Héctor en Un curso de milagros. Mientras escribo sobre el tema, pienso cartas que serán necesarias hacer y enviar a este respecto.

 

Concluyendo

Jesús nos enseñó sobre el perdón, cuando le preguntaron –cuántas veces hemos de perdonar, –hasta setenta veces siete– contestó-  y lo hizo indicar que «siempre» es importante perdonar, nunca por el otro, sino por ti mismo, por la elevada decisión de recuperar tu tranquilidad y paz interna. Cierro esta participación con una frase del filósofo Aldous Huxley: “mejor que perdonar, es sanar la imaginaria herida, que el imaginario agravio abrió en el herido ego, del aparente yo”.