Las reliquias

En Zacatecas es común que la mayoría de las personas entendamos esta palabra, sin embargo, en otros tantos lugares de nuestro país no se conoce o tiene un significado distinto.
Esta ocasión hablaré un poco sobre lo que son las reliquias en honor a la Virgen de Guadalupe, aunque conviene precisar que también se realizan para otros personajes del santoral católico.
El significado de la palabra principalmente tiene dos acepciones, que la RAE indica: “Residuo que queda de un todo. Usado o usada más en plural y Parte del cuerpo de un santo”, por lo que traducido a la intención que se le asigna el pueblo zacatecano significaría que la comida es un símbolo de estar alimentándose del santo.
En este sentido, conviene recordar que en la liturgia de la celebración eucarística se recurre al simbolismo de la hostia representando el cuerpo y el vino la sangre de Jesucristo, por tanto, la comida obsequiada a toda gente que lleve su recipiente, simboliza compartir un poco de los favores recibidos por el santo festejado o en este caso, por la virgen de Guadalupe.
En Zacatecas son dos las celebraciones en las que más se recurre a la ofrenda, estas son el 29 de octubre en honor a San Judas Tadeo y la otra es el 12 de diciembre para la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, para acceder al manjar se lleva a cabo otro ritual que varia poco de un sitio a otro.
Este se basa principalmente en el rezo de un rosario, en algunos casos se celebra misa, y posterior a esto, la gente ataviada con su recipiente, regularmente reutilizado de productos lácteos o de algunas compras por catálogo, hace una fila en la que se va repartiendo la comida.
Por cierto, la comida se compone de dos o tres tipos de sopas: la primera puede ser fideo, la segunda de pluma y la tercera de arroz rojo; las dos primeras varían y se da una u otra, en pocas ocasiones las dos juntas. Finalmente, no puede faltar el chile rojo: hay quien lo hace tipo mole o asado, de pollo y generalmente de puerco, pero es lo más distinguido.
Cierro este texto comentando que desde mi infancia tuve la oportunidad de vivir rodeado de celebraciones de este tipo, principalmente la danza y reliquia organizada en la casa de mi abuelita Carmen en donde el día 11 se llevaba a cabo una velación durante toda la noche.
Con cánticos y alabanzas, más los rosarios se cenaban tamales. Al día siguiente en ocasiones se llevaba la imagen a la iglesia para una celebración eucarística y se hacía el traslado acompañados de matlachines.
Al regreso continuaba la danza en la calle y en punto de las dos de la tarde comenzaba el repartimiento de alimentos. Por ahí de las 6 de la tarde ya satisfechos todos, los matlachines ejecutaban el son de la “víbora” y se despedían.
Culturalmente estas son tradiciones de un pueblo que durante mucho tiempo solo tuvo acceso a una religión, no obstante, más allá de las creencias significan unión y concordia entre los pobladores de una nación.
