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Califica el PRI como «simulación» reducción de la jornada laboral 
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Califica el PRI como «simulación» reducción de la jornada laboral 

TEXTO Y FOTO: LNZ
ZACATECAS, ZAC.- La reciente aprobación de la reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas ha generado posturas encontradas en el ámbito político local. Mientras la mayoría legislativa federal (Morena y aliados) promueve la medida como un avance histórico, el dirigente estatal del PRI, Carlos Peña Badillo, señaló que la implementación gradual —que culminará hasta el año 2030— constituye una «simulación» que no beneficia de inmediato a la clase trabajadora.

El debate por la gradualidad

El punto central del conflicto radica en el calendario de aplicación. Según explicó Peña Badillo, la reforma no reduce las horas de tajo, sino que establece un esquema escalonado:

  • 2026: 48 horas (sin cambios inmediatos).
  • 2027: 46 horas.
  • 2028: 44 horas.
  • 2029: 42 horas.
  • 2030: 40 horas.

Para la oposición, este diferimiento resta impacto real a la medida en el presente, señalando que el objetivo de Morena es «capitalizar políticamente» la reforma sin aplicar el beneficio de los cinco días laborales de manera inmediata.

Horas extra: ¿Un vacío legal?

Un aspecto crítico señalado en el análisis de la reforma es el esquema de las horas extraordinarias. Peña Badillo advirtió que, bajo la nueva normativa, un trabajador podría terminar laborando hasta 52 horas a la semana si se suman las 12 horas extra legales permitidas (4 horas por día hasta 4 días a la semana).

Desde esta perspectiva, la jornada «normal» de 40 horas podría verse superada por el uso intensivo de horas extra, lo que, en palabras del legislador priista, resultaría en una carga mayor a las 48 horas actuales sin que el patrón incurra en una violación constitucional.

Falta de consenso con sectores productivos

Finalmente, la crítica se extendió a la falta de un diálogo tripartito profundo. El bloque opositor sostiene que una reforma de este calado debió ser analizada minuciosamente con el sector empresarial y los sindicatos para salvaguardar los derechos laborales sin incentivar la informalidad.

A pesar de que el PRI reconoce como positiva la intención de reducir la jornada, la «cerrazón» en el diseño técnico de la ley ha sido el punto de quiebre que mantiene el debate abierto en Zacatecas, especialmente sobre si el trabajador percibirá un alivio real antes de que concluya la década.