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Celeste rueda por México
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Celeste rueda por México

VALERIA GIL

FOTOS: CORTESÍA

ZACATECAS, ZAC.- Desde febrero de 2021, las carreteras de México han visto rodar a Celeste, una joven nayarita que no se dejó dominar por la monotonía de un trabajo que no la hacía feliz. Poco a poco su aventura se ha transformado hasta lo que es hoy: ella, una bicicleta e Izel y Ramiro, sus dos compañeros de cuatro patas.

Nayarit es la tierra que la vio crecer, pero a los 19 años migró a Ciudad Valles, San Luis Potosí para trabajar como guía de actividades de aventura. Tras cuatro años de rapel, rafting y tirolesa, llegó a Cancún, Quintana Roo a seguir con la acción en un río artificial; sin embargo, la pandemia de Covid-19 provocó el cierre del lugar y aunque el 90% de sus compañeros perdió su trabajo, ella lo conservó, pero no como hubiera querido.

Para una mujer como ella, cuatro paredes y tareas administrativas a diario, no eran opción. Y aunque por un tiempo agradeció tener ese sustento, un buen día puso sobre la mesa la posibilidad de viajar como desde hace mucho había soñado.

La idea original fue recorrer el país en automóvil, hasta que hacerlo en bicicleta resultó más factible económicamente. Así, con el objetivo definido, ella y su entonces pareja vendieron todo lo que tenían para comprar bicicletas, y entrenar a Itza, su primera perrita. Pero una cosa es hacer planes y otra que se puedan cumplir.

“Cuando empecé el viaje tracé súper bien por dónde quería ir, cuántos kilómetros iba a hacer, según yo iba a hacer de 100 a 120, el primer día hice 35 y estaba muerta, ya no podía con mi alma. Entonces desde el primer día mis planes se fueron al garete, todo era diferente a como yo lo había planeado”.

Con 25 mil pesos para dos humanos y una perrita salieron hacia Ciudad Valles; en el trayecto sus caminos se separaron y Celeste se quedó en Jalcomulco, Veracruz por siete meses haciendo rafting, en ese lapso Izel llegó a su vida. En junio del presente año decidió continuar con el viaje, ahora en compañía de Fary, su hermano menor, y Ramiro, un peludito más. Poco después, en la Huasteca Potosina se encontraron con Lilly, otra aventurera cuyo objetivo era rodar por dos semanas en esa zona y ahora lleva más de 86 días en ruta.

Tamaulipas fue su parada previa a llegar a Zacatecas, donde llevan seis días y contando para cumplir con varias misiones: dar mantenimiento a sus bicicletas, esterilizar a Ramiro, descansar y conocer la Mina El Edén, entre muchas otras.

Perros rodando

Viajar sola por carretera, en bicicleta y con dos perros parecía misión imposible, pero para Celeste esa definición no existe. Lo complicado le atrae, de lo contrario —dice— viviría en una casa y tendría un trabajo estable.

La primera adaptación a su bici fue una reja de plástico para cargar a Itza. Después fue un remolque hechizo y finalmente uno especialmente para compañeros peludos, en el que actualmente viaja Izel (cuando no quiere ir al paso de Celeste). Ramiro va en una caja al frente de la bici y de rato en rato también corre por la carretera junto a ellas.

Los tres tienen su propio lenguaje, y saben de sus límites y necesidades en el camino como pocos.

Vivir al día

Como cicloviajera, Celeste lleva lo esencial para acampar y siempre busca lugares seguros para pasar la noche. Al inicio optaba por plazas públicas en las que los policías le dijeran que podía quedarse, pero ahora, con Fary y Lilly llegan a pueblos pequeños para conseguir hospedaje fácilmente. Salones ejidales y casas de cultura han sido de mucha ayuda, caso contrario con las iglesias, que en tres ocasiones les han cerrado las puertas.

Además, gracias a plataformas como Enlace Bikers, Red de Apoyo a Cicloviajero y Warm Showers han encontrado techo, comida, baño y compañía. Y al planear cada paso, el común denominador ha sido pedir recomendaciones a la gente que se encuentran por ahí.

Lo bueno y lo malo

Una mermelada nueva regada en el piso y una bomba perdida en un camino de terracería han sido “lo peor” de esta aventura sobre ruedas. En realidad, para Celeste y sus compañeros pesa muchísimo más la fortuna de conocer gente nueva en cada parada, así que los pequeños accidentes han pasado desapercibidos.

“Es lo mejor de todo el viaje, siempre encontrar personas buenas”.

En tres ocasiones se ha enfermado, pero hacer una pausa y un par de visitas al médico más cercano ha sido suficiente para recuperarse y continuar. Y en cuanto al miedo, ese no cabe en la ecuación.

Mujer en carretera

A sus 28, Celeste no ignora la situación de inseguridad en el país, sabe de lo que enfrentan las mujeres en México, pero a su estilo le hace frente y viaja como un acto de resistencia.

“Al principio me sentía un poco más inquieta porque es como quitarte de la cabeza que vas a salir al mundo exterior y que luego, luego —en cuanto salgas— te va a pasar algo malo, porque creo que estamos expuestas a estas situaciones en donde sea”.

Tras pisar ocho estados de los 32 que se propone, asegura que se siente más segura que nunca:

Aprendí a vivir con ese miedo, tenía más miedo cuando estaba en Playa del Carmen, siempre me tenían que acompañar a la parada del camión porque yo no me sentía segura, y ahora sí me siento segura. Me siento más insegura cuando estoy parada mucho rato en el mismo lugar”.

“Me pueden secuestrar, violar, robar, lo que sea aquí afuera de la casa… Tú no dejas de hacer tus actividades cotidianas por tener ese miedo, yo no voy a dejar de viajar por tener ese miedo y por saber que están esos riesgos”.

Autosustento

No voy sola es el nombre de su blog en redes sociales, la forma de compartir su ruta, sus aventuras y su energía. Para mantener el viaje Celeste vende playeras y postales con fotografías de su camino. Además acepta donativos por diversos conceptos y apadrinamientos para sus perritos a través de https://linktr.ee/novoysola.

 

“No tengas miedo a hacer lo que quieras hacer, a viajar, a salir a conocer, que la gente siempre te va a decir que el mundo es inseguro, y a lo mejor no es 100% seguro, pero tampoco es 100% inseguro. No te dejes influenciar por los miedos que tienen otras personas. Rompe tus barreras”.