Cónclave

Jesús Domínguez Cardiel
Hace una semana repicaron las campanas de todas las iglesias católicas en el mundo con motivo del humo blanco emitido a través de la chimenea de la Capilla Sixtina en El Vaticano.
Los creyentes se conmocionaron y estuvieron con amplia expectativa respecto a quién sería el sucesor de Jorge Mario Bergoglio, mejor conocido como Francisco. Lo que llama mi atención es que poco conocemos a los cardenales y en su mayoría nos guiamos por lo que dicen los medios de comunicación y ahora las redes sociales.
Precisamente, por medio de las redes sociales es que conocimos a algunos “favoritos”, sin embargo la elección fue un tanto sorpresiva, al menos para mí sí lo fue. Y alejados de las profecías sensacionalistas no esperaba que fuera alguien del continente americano.
Volviendo al cónclave, en su mayoría sabe que significa con llave y por ello sellan las puertas de la Capilla Sixtina y los cardenales llevan a cabo el proceso para la elección del nuevo líder de la Iglesia Católica.
Asimismo he visto y oído varios comentarios sobre la cantidad de cónclaves que nos ha tocado vivir a las personas, sobre todo a los que nacimos entre las décadas de 1980, 90, 2000 y 2010, pues a las personas que nacieron anteriores a dicha década, obviamente han observado seis o siete, dependiendo si son sexagenarios, septuagenarios y octogenarios.
Los más recientes papas han sido, Francisco (2013-2025), Benedicto XVI (2005-2013), Juan Pablo II (1978-2003), Juan Pablo I (1978), Pablo VI (1963-1978), Juan XXIII (1958-1963) y Pío XII (1938-1985). Los coloqué de ahora hacia el pasado para que se puedan contabilizar los cónclaves, resultando siete.
Se preguntarán por qué concluí la cuenta en 1938; la respuesta deriva de la contabilización de los 87 años que existen entre la actualidad y el citado año, pues en México, al menos, hay un porcentaje menor de personas que excedan dicha edad, aunque los hay.
Lo que sí, es que seamos o no seamos creyentes, gracias a la masificación de información se ha convertido en un acontecimiento mediático que genera expectativa social, ya sea para crítica, por fe o por cultura general.
No sabemos cuánto tiempo permanecerá en el cargo León XIV, lo que sí es que posterior a su deceso o su abdicación volverán las “profecías” y nuevamente habrá expectación social por quién llevará las riendas de El Vaticano.
Concluyo comentando que, por ahora me ocupé de elementos históricos y culturales respecto al cónclave y no a su formato, funcionalidad o proceso, pues eso dependerá de la visión de cada persona, sin embargo, esto me pone a reflexionar sobre la relevancia que aún la Iglesia como institución mantiene en buena parte del mundo occidentalizado.
