Cuando pensamos que lo peor para los negocios era el covid
Roberto Rosales Pitones
Cuando vivimos un episodio como la pandemia en el año 2020, pensamos que habíamos vivido la peor parte de nuestra historia con una devastación económica en la que muchos negocios se fueron a la quiebra, dejando un terrible desempleo y desabasto de todo tipo.
Creímos aprender la lección y buscamos cómo sobrevivir comercialmente a tan lamentable suceso de más de dos años con ventas sólo el 30 por ciento.
Muchos de los que logramos seguir adelante buscamos la alternativa de reiniciar actividades para recuperar el tiempo perdido, viendo varios escenarios y queriendo ponernos al nivel de recuperación de otros estados, si no en los recursos sí en la capacidad, creatividad y ganas de salir adelante, porque nuestro estado tiene con qué, su gente es valiosa a pesar de que a esta tierra la ha tocado librar tantas batallas desde la conquista, la Toma de Zacatecas en la revolución y después nos tocó la pandemia sin apoyos extraordinarios, vamos logrando salir adelante con creatividad y recursos propios.
Algunos dijimos lo logramos ¡y a seguirle! Sin saber que el destino nos tenía preparado algo aún peor: una violencia e inseguridad desatada, en la que cada vez los hechos son de mayor impacto desde aquel fatídico 6 de enero de 2022 que fuimos nota internacional.
Desde ese día han sido una constante los hechos delictivos, que se fueron dando mes con mes y causando una baja considerable en la afluencia turística y de inversiones al estado, detonando nuevamente la migración de jóvenes, trabajadores, empresarios y domicilios fiscales a otros estados incluso países.
Hoy hemos llegado a niveles inimaginables al tener operaciones económicas por debajo del punto de equilibrio, generando pérdidas; a estas alturas, con el panorama desolador que prevalece en Zacatecas, sólo se alcanza un ingreso de 20% en la prestación de servicios turísticos y una estadística a la baja en todos los indicadores que corresponden al estado en su crecimiento, incluso son negativos en la generación de empleo.
Cuando entendemos que el motor económico de la capital es la actividad turística y este tiene una caída hasta del 80%, genera un espiral negativa jalando hacia abajo también al comercio local y la proveeduría, que para estabilizarse se requerirá andar un largo camino y mucho esfuerzo, y cada día que pasa se agota el tiempo y la capacidad económica para soportar.
Sin duda seguirá esa frustración en el sector económico y seguirán momentos complejos y difíciles para todos, a no ser que realmente pase algo extraordinario en seguridad, estímulos y financiamientos que permitan retomar esa confianza y esas ganas de volver a tomar el vuelo.
Hoy el reto será mayor para todos y tendremos que entender que la inseguridad causa más daño que una pandemia, que si queremos lograrlo, habrá que unirse en un sólo sentido por el bien del estado, que todos somos Zacatecas y que cada quien tendrá que hacer su parte.

