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Efra y su vida como funerario
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Efra y su vida como funerario

La Nota Zacatecas

ZACATECAS, ZAC.– Hace tres años, la muerte del abuelito de Efraín y el mal trato que recibieron por parte de una funeraria lo llevaron a abrir su propio establecimiento; el objetivo era que ninguna familia pasara por la misma situación que ellos, dolor e impotencia.

Sin embargo, al lidiar de frente con la muerte, su perspectiva de la vida cambió y ahora la valora más, aunque contradictoriamente tiene menos tiempo de estar con la familia.

En esos tres años, nuevamente la desgracia tocó a su familia y falleció su abuelo materno, por lo que el encargado de las exequias y preparación del cuerpo le correspondió a él.

“Es bastante doloroso, p hay un sentimiento y hay que separar los sentimental del trabajo, aunque es alguien que tú quieres y queda más de manifiesto que en cualquier momento te puedes ir de este mundo”, dijo.

Recordó también una ocasión en la que por la mañana convivió con un amigo y regresó a su casa. Dos horas después le llamaron por un servicio, era para su amigo que había fallecido en un accidente de auto.

Sin tiempo

Al dedicarse a su funeraria, Efraín es consciente de que no puede tener vida social o la debe dejar de lado, “debes estar disponible 24 horas al día, siete días a la semana, los 365 días del año”, consideró.

Agregó que tampoco dispone de vacaciones de Navidad o año nuevo y durante los tres años que se ha desempeñado como funerario, no ha podido celebrar el Día de la Madre al lado de su progenitora, pues le ha tocado trabajar.

Funerales y pandemia

En el 2020, la pandemia por Covid-19 le trastocó su vida laboral y tuvo que dejar de lado a su esposa y a su recién nacido.

“Yo trataba de no acercarme al niño ni a mi esposa luego de hacer servicios por coronavirus, seguía el protocolo, usaba el traje especial y las protecciones necesarias, pero me daba miedo que por haber usado el celular ahí se colara el virus”, recordó.

Comentó que dormía en otra habitación por tres o cuatro días y regresaba con su esposa y su bebé hasta que estaba seguro de no presentar síntomas.

Además se aseguraba de usar un baño distinto y que los platos y vasos donde él comía y bebía se lavaran aparte.

También le prohibió a su familia visitar la funeraria.

El último recuerdo

Para Efraín, su trabajo es muy importante, pues sabe que la imagen que dé del fallecido es la última que recordarán sus seres queridos.

Por ello se esmera en preparar el cuerpo de manera adecuada y maquillarlo, para que el frío de la muerte no sea lo que impere en el cadáver.