La apatía de El Juli en el feudo de Joselito
Carlos Saucedo Medrano
Comenzó la Feria de San Marcos en su edición 2023; la mejor del continente que aglutina los toreros mexicanos y extranjeros más importantes del mundo taurino. El cartel inaugural lo conformaron Julián López, El Juli –quien celebra 25 años de alternativa– y Joselito Adame, primera figura del toreo mexicano.
Esta combinación, con todo y que ha sido muy repetida en otras plazas como en la misma monumental, no deja de tener un imán taquillero importante: el llenazo que se registró el domingo fue muestra de la vigencia que mantienen los dos coletas, amén de que la ganadería anunciada no representó un gran atractivo para asistir.
Al final se lidiaron cuatro toros de Teófilo Gómez y dos de San Isidro, de los cuales sólo el segundo de la tarde, perteneciente al hierro titular y de nombre Cabaleiro, dio un juego importante, el cual Adame Montoya supo aprovechar con base en un trasteo templado con la mano izquierda y de mayor embroque con la diestra; el que hizo ver al Teófilo mejor de lo que en los primeros tercios de la lidia se pensaba que sería. Dos orejas con mucha fuerza fue el resultado de una labor inteligente: reflejo de que cuando Adame se templa, da cauce al toreo bueno que posee.
El Juli de las bodas de plata fue inundado por la ola adamista que colmó los tendidos de la monumental. Los hidrocálidos quieren a su torero, están siempre con ganas de verlo y le corean tanto el muletazo templado y de mando, como el arrebatado de rodillas mirando al cielo mientras suena la pelea de gallos. Por ello, la actitud de Adame contrastó con la apatía de El Juli, quien, para variar, erró en la elección de las ganaderías a lidiar. Hasta el cajón de regalo, con el hierro de Montecristo, no le funcionó.
Es aquí donde me pregunto: ¿Por qué El Juli apuesta por un planteamiento que a todas luces se pronostica que fracasará? Firmar tres corridas en tierra mexicana con un ganado que se sabe que no va a embestir y aparte será protestado, no se entiende. Como lo vimos este pasado fin de semana, lo único que logró Julián con sus comparecencias en San Luis Potosí, Mérida y Aguascalientes, fue decepcionar al público que aún le guarda cariño. De seguir por este camino, el madrileño puede caer en la total animadversión de la afición mexicana.
La Feria Nacional de San Marcos tiene nombre y apellido: José Guadalupe Adame Montoya, quien aún tiene la corrida del primero de mayo. Y como bien dijo Agustín Lara en el pasodoble que le compuzo a Silverio Pérez: “…a ver quién puede con él”.

