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La momia mejor conservada de Europa
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La momia mejor conservada de Europa

AGENCIAS
FOTOS: CORTESÍA
CIUDAD DE MÉXICO.- Durante décadas, en la cripta de una pequeña iglesia austríaca, los visitantes se encontraban con el cuerpo sorprendentemente entero de un sacerdote. Sin vitrinas climatizadas ni tratamientos modernos, el torso del llamado “capellán secado al aire” desafiaba el paso del tiempo.

Algunos decían que se trataba de un milagro; otros, de una momificación natural provocada por las corrientes de aire del lugar. Nadie lo sabía con certeza. Hasta ahora.

Un equipo multidisciplinar de científicos ha resuelto el misterio. En un estudio publicado en la revista Frontiers in Medicine, se detalla que el cuerpo pertenece a Franz Xaver Sidler von Rosenegg, un sacerdote aristócrata fallecido en 1746.

Lo más impactante es cómo fue conservado: con una técnica de embalsamamiento completamente desconocida hasta la fecha, que consistía en introducir por el recto materiales absorbentes como astillas, tejidos y ramas, junto con una sustancia química de gran poder deshidratante: el cloruro de zinc.

De acuerdo con la revista Muy Interesante, el sacerdote tenía entre 35 y 45 años cuando murió y medía alrededor de 1,76 metros. Su esqueleto no presentaba signos de trabajo físico intenso, lo cual concuerda con su vida clerical.

Además, el análisis químico de sus tejidos reveló una dieta rica en proteínas animales y cereales centroeuropeos, lo que sugiere un nivel socioeconómico alto, como cabría esperar de un miembro de la nobleza eclesiástica.

Causa de muerte
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el diagnóstico póstumo de una tuberculosis pulmonar activa.

El estilo de vida del sacerdote también dejó huellas visibles. Sus dientes presentaban signos de desgaste compatibles con el uso habitual de una pipa, y sus pulmones mostraban pigmentación por antracosis, causada por la inhalación prolongada de humo.

Aunque esta condición en sí no es letal, es un indicio de exposición continua al humo de tabaco o de fuego abierto, como era común en la época.

Una técnica de embalsamamiento sin precedentes
El dato más llamativo de la investigación es la técnica de conservación del cuerpo. A diferencia de los procedimientos tradicionales, en los que se abre el abdomen mediante incisiones, en este caso los materiales fueron introducidos por vía rectal.

El análisis del contenido abdominal reveló una mezcla de astillas de madera de abeto y pícea, fragmentos de ramas, telas de lino, cáñamo y lino, y restos de objetos decorativos como una cuenta de vidrio que posiblemente pertenecía a un rosario.

 Además, el análisis toxicológico indicó niveles muy elevados de zinc en los tejidos, especialmente en forma de cloruro de zinc, una sustancia higroscópica conocida por sus propiedades deshidratantes.

Según los autores del estudio, “esta mezcla de materiales absorbentes y desecantes químicos fue probablemente la clave para la excelente conservación del tronco del cuerpo”.

Este procedimiento, inédito hasta ahora, parece haber sido una práctica sencilla pero eficaz de embalsamamiento, posiblemente utilizada de forma local y transmitida oralmente, sin dejar registro escrito.