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Las manos de Álvaro restauran el milagro del pesebre
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Las manos de Álvaro restauran el milagro del pesebre

Desde hace 20 años repara figurillas del Niño Dios

  • Aprendió el oficio gracias a su padre

Texto y fotos: Miguel Alvarado

ZACATECAS, ZAC.- Un ventarrón que azotó la casa de doña Jesusita Belmontes en Villanueva, hace unos años, destruyó el Misterio (María, José y el Niño Dios) que guardaba celosamente arriba del ropero.

El viento fue tan fuerte que levantó el techo de láminas donde guardaba a los peregrinos y los hizo añicos junto con el Niño Dios que tenía ya casi 50 años con ella, “era morenito y fue el primero en el rancho”, contó su hija María.

Explicó que la tragedia ocurrió hace aproximadamente 25 años y que con aflicción recogieron al Niño Dios casi hecho polvo, “se destruyó casi por completo y pues con mucho pesar lo tiramos. En ese momento no pensamos que lo podíamos mandar arreglar”.

Para fortuna de muchos, en Zacatecas existen restauradores de figurillas del Niño Dios que -con dedicación, esmero y paciencia- arreglan desde simples raspones, hasta grandes daños en las esfinges.

Uno de ellos es Álvaro Castorena Juárez, quien desde hace más de 20 años se dedica a este noble oficio que heredó de su padre, ya que desde niño se interesó mucho por la pintura.

Con sus manos, más que restaurar una figurilla de yeso u otros materiales, lo que termina rescatando es una tradición muy arraigada en Zacatecas que une a la familia en el ritual de acostar al Niño Dios el 24 de diciembre.

Su padre, Manuel Castorena de la Cruz, quien falleció hace cinco años, inició el negocio y fue quien les enseñó a Álvaro y a sus hermanos el arte de restaurar.

Hace años, su padre se dedicaba a distribuir pinturas y en sus tiempos libres se ocupaba en restaurar figuras que le encargaban sus conocidos o familiares.

“Con el paso del tiempo se le juntaban los encargos, ya después tenía más trabajo de los Niños Dios que de las pinturas”, comentó Castorena Juárez, aunque precisó que en su taller se dedican a hacer restauraciones de todo tipo en muebles, adornos, figuras y muñecas de porcelana, entre otros.

Destacó que cuando se acercan las fiestas decembrinas hay una gran demanda en la restauración de Niño Dios y santos, por lo que se debe apartar el lugar con anticipación.

“Comúnmente es por la fecha, ya va a llegar diciembre y por los niños Dios se nos junta más el trabajo”.

Agregó que a veces se dificulta un poco el trabajo debido a que hay figurillas que están quebradas en muchos fragmentos, hechos con materiales frágiles, por lo que se tiene que reparar con yeso y resina e igualar el color original con las pinturas.

Recordó que el año pasado el trabajo disminuyó muy poco pese a la contingencia generada por la pandemia de Covid-19.

“Yo pensé que no iba a tener trabajo, pero la gente es muy devota y siguieron trayendo a sus niños Dios”.

Castorena Juárez se dijo satisfecho con su oficio, ya que es “muy bendecido” por las personas que acuden a su negocio, ”muchas veces los clientes me felicitan por dedicarme a la restauración”.

Lo que más les gusta de su labor es que lo aprendió de su padre y el poder trabajar junto con sus hermanos en el negocio familiar que fue parte de su herencia.

Agregó que a pesar de que ya tiene mucho trabajo, está a la orden de la ciudadanía para restaurar sus figurillas en su negocio ubicado en la colonia La Minera.