María Luisa de Orleans y su presencia en Nueva España
Rara avis: letras, arte y cultura novohispanas
Salvador Lira
La primera esposa de Carlos II, María Luisa de Orleans, tuvo un desenlace muy desafortunado. Sobrina del rey Luis XIV de Francia, el objetivo de la alianza matrimonial en 1679 era, entre otros puntos, asegurar una relación diplomática entre dos reinos en disputa. Cabe decir que el reino francés poco a poco le ganaba terreno al de la Monarquía Católica, lo que su unión visibilizaba una “paz”. Las gestiones para la alianza las realizó el hijo bastardo de Felipe IV, Juan de Austria, quien se convertiría en primer ministro.
El Hechizado habría quedado plenamente enamorado de la dama francesa. Diferentes relatos mencionan que fue el estilo francés, más abierto y jovial, que la atadura fría que mostraba la vestimenta de los Habsburgo, lo que hizo que se le encendiera el corazón del joven monarca. Lo cierto es que la reina madre Mariana de Austria y otros nobles no veían con buenos ojos esa relación cercana.
No obstante, nunca pudieron concebir un heredero al trono. Esto dejó en mala posición a la reina, que poco a poco fue perdiendo credibilidad en su principal papel para la época, el de dar continuidad con el engendramiento de un príncipe. Fueron múltiples las noticias que llegaron a Nueva España, mencionando que por fin estaba en cinta la reina, como lo refiere por ejemplo Antonio de Robles. De hecho, algunas loas de Sor Juana Inés de la Cruz suponen o dan pauta a la búsqueda de un heredero al trono.
El hecho fue que el primogénito no llegó. Y, luego de que la reina paseara a caballo, tuvo un fuerte dolor en el vientre. Falleció el 12 de febrero de 1689, generando un conflicto internacional en el equilibrio de poderes y la “ruptura de paz” que había significado la alianza matrimonial. Sus restos fueron depositados en el cementerio del castillo de San Lorenzo El Escorial.
En los reinos ibéricos se celebraron exequias en honor a la reina. Sin embargo, en Nueva España el rey solicitó que no se celebraran por un asunto de carácter económico. Se trata de un mandato único en su tipo, sin saber claramente las razones. Ante ello, se efectuó tal mandato, no obstante, sí se publicaron algunos poemas en honor a la reina.
Cabe decir, finalmente, que la representación de su muerte fue dolorosa, en pictografía y en términos literarios, como lo demuestra un óleo de Sebastián Muñoz en donde se observa el ceremonial fúnebre de cuerpo presente. Se tiene un relato por Voltaire que, casi a la muerte de Carlos II y en la agonía por su fracaso gubernamental, abrió los restos de su amada, así como los de su padre y madre, para llorarles y rezar hacia un mejor porvenir.


