Pero diiiiicen…
Mitad de semana y nos tenemos que ir con todo a cerrar lo que le queda, sobre todo porque huele a quincena y nos andan comiendo las ansias porque ya suene el cajero. Ya saben que luego es cambio de ilusión por depresión, porque así como llega se va y ni cómo evitarlo. Por eso, muchachas, muchachos y muchaches, cuiden sus pesitos porque entre deudas, inflación y crisis no está nada fácil enfrentar la vidilla.
Hablando de que como llega se va, quien anduvo con la agenda vuelta loca (le sigue faltando orden en su oficina o de plano otro cambio de particular) es el gobernador David Monreal. Diiiiicen que se trata de que se note trabajo y presencia, pero lo hacen quedar mal y además con los sectores vulnerables como le pasó ayer.
Primero se fue a Ojocaliente con el doctor Pedro Zenteno director general del ISSSTE, donde les tocó acudir a la supervisión de la unidad médica; pero a la par le empalmaron una entrega de apoyos para movilidad a personas adultas mayores en el municipio de Cañitas. Diiiiicen que en ambos terminó mal, pues en el primero les urgía que ya concluyera y estaba la presión a todo lo que daba para que saliera de ese lugar; hasta incómodo se veía al Gober Monreal, pues las llamadas, recados y mensajes no paraban avisando “la gente está desesperada y molesta”.
De plano, para contener la crisis, diiiiicen que instruyeron para que alguien de la “Nueva Gobernanza” se fuera de avanzada a calmar los ánimos de la gente enardecida y pagar cuando menos “otras dos horas de tamborazo”. Resulta que llegó la secretaria de Gobierno e intentó resolver, pero como casi todo lo que le encargan, no resolvió nada y ni pa’ la hora de tambora llevaba, al final todo encarrerado llegó el gobernador al que sin necesidad y por falta de cuidados de su equipo lo andan exponiendo.
Diiiiicen que sí lo ayudan, pero a quedar mal, de por sí, tan viendo y con estas cosas ¿verdad?
Otro que sigue haciendo quedar mal al gobernador Monreal es el secretario de Seguridad Pública, nomás no entiende que ya nadie le cree que “vamos bien”. Y es que en su rueda de prensa diiiiicen que de nuevo aseguró que en sus reuniones y pláticas que sostiene, la gente le asegura que la percepción ha cambiado de manera favorable.
Si por eso diiiiicen que “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”. Ya es como burla que mientras él declara eso en sus conferencias, el municipio de Jerez –nomás por citar un ejemplo- sigue ardiendo con problemas de inseguridad. De plano o Adolfo Marín no sabe dónde está parado, no le entregan el parte policial completo o la estrategia real es que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, por eso no se cansa en decir que “Zacatecas es otro y la seguridad se respira en cada rincón del estado y que sólo no lo ven, quienes no quieren verlo”. Eso ma… rín.
Cómo andará la cosa en esos temas revueltos, que ni con la entrega de patrullas a las corporaciones de policía municipal se quedaron contentos los alcaldes. Diiiiicen que fue el propio Saúl Monreal quien dijo como el señor de la CANACA “¿y mis 50 mil pesos qué?”. Resulta que, pequeño detalle, en el evento todas las medallas quedaron para el Gobierno del Estado y de la aportación que con mucho esfuerzo realizan los municipios “peso a peso”, nadie dijo nada. Pa qué son así, lo por eso los reclamos son con propios y extraños, gente.
Hablando de reclamos, me diiiiicen que en el hospital del IMSS de Quebradilla, la atención es “de lo peor”; tienen a la gente en la calle, no hay personal suficiente y para colmo quienes están no tienen ni voluntad ni herramientas ni tiempo para brindar el servicio. No se vale que sean así, si no van a pedir un favor, van a solicitar un derecho por el que cubren una cuota.
Ojalá que alguien tome cartas en el asunto y ayude a que esto mejore, ayer de plano diiiiicen que hasta las puertas la gente quería derribar porque ni un “buenos días” les daban; lo peor de todo fue que ahí les alcanzó la noche y se regresaron igual, sea por Dios.
Ya mejor llévame, Diosito… puros corajes, vámonos oigan, total ya saben ustedes que todo lo que salga aquí, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

