Pero diiiiicen…
Se nos fue la semana, ya casi el mes y el horario de verano que se nos va para siempre. Este año va volando oigan, sí me ando preocupande. Hablando de preocupaciones me diiiiicen que vamos a tener un puente más largo que la cuaresma oigan, prepárense no pa descansar, sino para sortear la carga laboral, pero de la casa que será ampliada. Ahí me van contando si el lunes todavía quieren seguir de descanso con bendiciones en casa a recoge y recoge.
Hablando de recoger, fíjense que me diiiiicen que con la llegada “del tal” Rodrigo Reyes como asesor empoderado de la “Nueva Gobernanza”, anda urgiendo a quienes fueron ya notificados de que “el proyecto y el jefe ya no los requieren en esas áreas” para que recojan sus cosas de las oficinas de la secretaría particular, de imagen institucional y de giras; es hora de que despejen la pista.
Eso sí, diiiiicen que como la austeridad y el ahorro sólo aplican en algunos casos, a las, los y les que les alcanzó “la transformación” de áreas, no están siendo liquidados; por el contrario, por ser gente del “bienestar” se quedan para hacer más gruesa la nómina y los están enviando a esconder en el Instituto Zacatecano de Cultura (por citar un ejemplo) y algunas otras dependencias menos vistas, pero donde también cobren, ¿qué tal?
Y ya que andamos por la Delegación del Bienestar, fíjense que me diiiiicen que el pleito entre la superdelegada y la senadora Chole, se sigue poniendo cada vez más calientito y público. Resulta que de nuevo se mandaron la aburridora en redes sociales; fue el turno de Soledad Luévano, quien en su plataforma favorita del face (y única, además) donde puede ser vista, arremetió contra Verónica Díaz y la acusó de “hacer todo lo posible para retrasar el pago de la pensión para personas con discapacidad”.
Doña Chole no se quiso quedar con nada y agitó al pueblo sabio y sobre todo a las, los y les “siervos” para que “la secta del malestar no les quite su dinero”. Andaba llena de valor porque ella y el senador Ricardo Monreal se vieron con la secretaria Ariadna Montiel, la mera mera de los programas presidenciales y ahora la legisladora de las lonas; cual guarura ofrece protección y anonimato a quien denuncie que le quitan sus viáticos o el salario. Llamó a romper el silencio y “denunciar a la secta corrupta”, pues así lo quiere y necesita el presidente López Obrador.
Dios nos libre, cuando en Morena diiiiicen “amor con amor se paga”, ¡aguas!
Oigan, y donde esperemos se haga el amor y no la guerra es en el PRI de Zacatecas. Diiiiicen que tal cual ofreció Enrique Flores –actual dirigente– ser respetuoso de su periodo estatutario, hoy por la tarde tiene convocado al consejo político estatal. Se pondrá a consideración de quienes lo integran, el método de elección con el que se vivirá el proceso de renovación que deberá llevarse a cabo en las siguientes semanas, una vez que se tenga la convocatoria por parte del CEN.
Ya veremos cómo se acomodan las calabazas y sobre todo si se organizan las, los y les priyistas pensando en que el adversario está afuera, o de plano –diiiiicen– dan comienzo a “los juegos del hambre” y comienzan una carnicería que termine por desperdiciar la gran oportunidad que tienen en frente, de ser quienes hagan punta para, desde la oposición, hacer causa común con el resto de los partidos que no coinciden con la 4T. Urge que articulen una estrategia más allá de coaliciones o no, que se sienta en los medios, los municipios, el congreso y sobre todo –diiiiicen– frente al pueblo sabio.
Ya por último, me diiiiicen que quien no aguanta o no aguantó más la presión del “infierno” de la presidencia de Jerez, es Pablo Torres; al parecer suena fuerte que ya lo llenaron entre asesores y regidores, y los dejará antes de que les cante La cabrona.
Mientras tanto, fue todo por hoy, juímonos a disfrutar de su viernes, a formarse para el rosario y luego la reliquia, no le hagan al vive y se presenten cuando ya terminó el rezo ¡¿eh?! No se les olvide que el domingo hay que retrasar su reloj una hora; y por cierto, ya saben que todo lo que salga aquí, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

