Pero diiiiicen…
Jueves, ya casi me les voy, andamos en los últimos días de la semana y el último suspiro de la quincena. Qué largas son las horas cuando no depositan oigan, de plano yo sí me pongo bien desesperada y me llegan esas ansias locas de no saber ni qué hacer. Casi como crisis de gobierno y presión social de esas que andamos conociendo y hasta viviendo.
Y es que ayer en su gira por Guadalupe (después de haberla pensado mucho), el gobernador David Monreal vivió los estragos de lo que está pasando en ese municipio. Diiiiicen que de poco sirvió que fuera a entregar un nuevo pozo de agua en la colonia la Comarca o que pusiera en marcha un sistema fotovoltaico en la UTZAC, bueno ni el camión Vactor que puso en marcha para desazolvar drenajes y fosas sépticas (hoy ese municipio está más lleno que nunca de esa suciedad) pudieron más que el tema de temas. Sí, adivinaron, el caso de Julio César “N”.
Era tal la presión que su coordinador de comunicación social, cual tacleador de la NFL buscaba entre empujones y manoteos dispersar a la prensa que a toda costa buscaba entrevista, postura o versión de todo lo que en la ciudad del bien y del progreso está aconteciendo. Diiiiicen que no gustó nada la actitud con la que buscaba desplazar a quienes, como él en su momento, hacían su trabajo de buscar la nota. Bueno, si por eso y más las apuestas de que está en la mira para el siguiente cambio, están creciendo, ¿será?
Total, que al final del evento donde hicieron presencia el gober Monreal, la superdelegada Verónica Díaz, Susana Rodríguez y las aspirinas Roxana Muñoz y Violeta Cerrillo, el que se llevó la tarde fue el asustado y nervioso alcalde guadalupano José Saldívar. Pues cual “Ironman 2” salió a toda velocidad del lugar (a paso veloz) ni se despidió como la gente con tal de abordar su vehículo. Diiiiicen que quizás por eso es que la caminadora y la elíptica que el alcalde Julio César “N” tenía no las ha quitado, pues en lugar de que le sirvan para colgar el saco, las va a necesitar si pretende seguir huyendo de las preguntas sobre ese y muchos temas que son y serán cada vez más frecuentes.
Así que diiiiicen las, los y les guadalupenses “o se prepara para dar respuestas el presidente Saldívar Alcalde o de plano que acreciente su condición física que la estará necesitando por un buen ratito, oigan”.
Oigan, y quien necesita una orientación urgente o llamada de atención obligada en su estrategia de posicionamiento –al menos aquí en Zacatecas– es el equipo del senador y corcholata aspirante a la presidencia, pero además paisano, Ricardo Monreal. Me diiiiicen que comenzaron ya con pega de calcas en los cruceros (nadie las quiere, por cierto) bajo la estrategia de “los jóvenes con Monreal”. Hasta ahí todo va bien, el lío viene después, ya que se ve muy mal que entre las, los y les pegadores tengan ahí niños y niñas menores de edad con sus respectivas playeras y lonas.
Cuando él como aspirante presidencial y su equipo como aliados incondicionales, debieran –además de cuidar esos graves errores– fomentar que esas criaturas estén en las escuelas preparándose y estudiando, no en una esquina solicitando pegar una calca del que ya le diiiiicen “corcholata malquerida”. Pos estes, sí me hicieron enojar, oigan.
Hablando de enojos y antes de irnos, me diiiiicen que, así como el coordinador de Protección Civil se la quiere pasar en la feria de Aguascalientes, según él, apoyando en lo que no se necesita, pues en el estado vecino están más organizados que nosotros en todo. Además de que mientras acá los incendios estaban sin control, él allá se tomaba fotos pa’l viático. Acá generó celo y desorden en la Nueva Gobernanza y me diiiiicen que ya son varias dependencias las que detectan que en horas de oficina y terminando la jornada laboral, su personal anda en vehículos oficiales gozando de la Feria de San Marcos, ¡¿qué tal?!
Ya veremos si doña Humbelina se aplica o ya entrados en gastos, diiiiicen, en un descuido y allá les alcanza, ¡eso!
Nos vamos oigan, eso sí, ustedes ya saben y que no se les olvide que aquí todo lo que salga, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

