Pero diiiiicen…
Comenzamos en martes, pasamos un fin de largo y toca semana corta, estos días que no rinden y que hacen que una le acelere el doble porque el trabajo no para y los pendientes tampoco. Así que, con mucha resignación, vámonos que ya nos vieron y hay que entrarle de lleno al chismito.
Y entrados en gastos, vaya que preocupó lo que recientemente pasó en el Senado de la República; resulta que ya estaba muy claro que para el paisano Ricardo Monreal se habían terminado los desayunos en Palacio Nacional. Sin embargo, diiiiicen que con todo el proceso que se vivió para la ruta de desaparecer al Inai, regresó a los chilaquiles con el presidente López Obrador, eso sí, ya no fue a solas, estuvieron las, los y les senadores del bloque 4T más las corcholatas Claudia Sheinbaum, Adán Augusto, Marcelo Ebrard y el senador Monreal.
El tema no fue el regreso, sino las dos declaraciones vertidas por el líder moral del llamado “monrealismo”, pues por un lado dijo que su “liderazgo está socavado” en el Senado, ya ni con la oposición ni con morenistas, ecologistas o petistas trae voz autorizada. Y por otro, diiiiicen que sin mesura alguna dijo “hoy volví a Palacio y… la queso ¡la que soporte!” Esto, diiiiicen quiere decir que no termina de hacer las paces al interior del movimiento de regeneración y fue obligada su presencia en esa mesa, nomás por no dejar pues.
El punto de todo esto, me diiiiicen, no es el asunto en lo nacional y los pleitos en aquella arena; el lío es que seguirán rebotando en Zacatecas para el gobernador David Monreal y nuestro estado las consecuencias de andar modo bravucón, qué necesidad, des por sí no nos pelan, oigan.
Hablando de pelar y de pelear, me diiiiicen que ayer dos fueron los villanos favoritos del desfile del primero de mayo. El número uno ya se la saben, el gober Monreal al que le llovieron saludos y porras de todo tipo, atrás quedaron esos tiempos donde lo veían como “la salvación y la esperanza”; ahora el reproche fue generalizado y el descontento creciente en las, los y les trabajadores sindicalizados, más en los de la Nueva Gobernanza.
Y cómo no, si por un lado está todo lo que al gobernador le sea endosado y por el otro sus funiconaries que un día le generan problemas y conflictos innecesarios y el otro también, más cuando de la nómina se trata. Además de que diiiiicen aquel señalamiento de que “estaban cansados, sin ganas de servir a Zacatecas, con huevonada” que como el dos de octubre “no se olvida”.
Al otro que le llovió sobre mojado fue al aún líder sindical Israel Chávez, al grado que tuvieron que escoltarlo para que pudiera avanzar dentro de la marcha, pues algunas, algunos y algunes de sus agremiades se le echaron encima para reclamarle que se había vendido y los tenía “bien jodidos”. Esto por sus acuerdos para el incremento salarial que no gustó y que diiiiicen tiene en crisis al SUTSEMOP, pues al interior las diferencias están creciendo muy intensamente, a ver en qué terminan ¿verdad?
Y quien después de los jueves de rolitas terminó ahora por ser bien original y sacar su “mono” fue el alcalde Saúl Monreal. Diiiiicen que si ya con haber cantado las de Cepillín andaba dando penita, ahora con la idea de regalar sus muñecos de peluche al estilo Peje, su hermano Ricardo o el doctor Simi ya se pasó, como que alguien debe darle el consejo que le baje dos rayitas y se concentre más en atender las muchas broncas que traen en Fresnillo.
Y hablando de broncas y antes de irnos, me diiiiicen que al parecer hoy es el día para que, si el exalcalde de Guadalupe Julio César “N” y su esposa Susy “N” deciden presentarse ante el juez que está solicitando su presencia, puedan acudir, alegar y argumentar su inocencia. Veremos cómo camina el asunto, pues si bien, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario y viva su debido proceso, las señales de que no andan ya por suelo zacatecano crecen y crecen, y pueque se confirmen pronto.
Ya mejor aquí le dejamos, mañana nos leemos ¿les parece? Eso sí, ustedes ya saben y que no se les olvide que aquí todo lo que salga, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

