Pero diiiiiicen…
Amiguis, primer lunes de noviembre, arrancamos mes, horario, semana y formalmente la jornada de recolección de dulces. Estos dos días ya podremos salir con las criaturas a pedir el muerto, eso sí, con cubrebocas eeeh, después de dos años de no poder llevarlos a disfrutar de nuestras tradiciones, pero no se les pase que hay que dar también, luego diiiiicen que apagan la luz o no abren la puerta, no sean tontis.
Súmele que este comienzo trae de buena nueva que sí, como el público lo pidió, como México lo esperaba, al fin no hay mañanera de AMLO, ¿usted la extraña? Yo tampoco, dijo el presidente que porque va a tomar descanso, de favor que despeje la mente, que es que hay que vivir las tradiciones y pensar en nuestros difuntos. Diiiiicen por un lado y por otro, ojalá que recapacite en todo lo que no vamos bien, que se acuerde que los abrazos no han resuelto nada y los balazos están peor que nunca, que tenemos más pobres que los que recibió y eso que serían los consentidos, digo… con esto que se aplique ya vamos de gane ¿no?, porque pues no se ve como que con el presupuesto que está en vísperas de aprobarse mejore la cosa.
Para muestra de lo anterior, nosotros, pues ante la falta de llegada de recursos, la visita y anuncio del gran respaldo o de plano el amor eterno que se ofreció, nos alcanzaría con la alineación de los astros del presidente López Obrador y el gobernador David Monreal, y diiiiicen la urgencia y falta de dinero para cerrar el año, ya se publicó un decreto gubernativo en el que se otorgan estímulos fiscales para el pago de contribuciones asociadas a control vehicular del ejercicio 2022.
Eso traducido a como diiiiicen en mi barrio es: ya el gober Monreal autorizó un descuento en la no tenencia (que sí es tenencia) del próximo año para quien vaya y pague entre noviembre y diciembre; según me cuentan sus placas y tarjeta de circulación se las darán hasta el próximo año, pa’ que no pierdan su recibo eeeh. No ven que hay que ponerle colores, logos y el estilo de la “Nueva Gobernanza”, si no cómo se nota el cambio ¿verdad?
Lo que ya veremos sí cambia, porque ahora todo sigue igual sí, como cuando estabas tú, es el impuesto para la infraestructura, ya ven como los diputados locales morenistas, monrealistas y cuatrotrecistas tanto criticaban y decían era un exceso, o hasta el extremo del protagonismo, como siempre en el caso de Soledad Luévano ya conocida como Doña Lonas, que ofrecía sus servicios para amparos y lograr la devolución de ese recurso para quien lo pagara, ¡eso… senadora!
Pues ahora ya veremos si también llegan las ruedas de prensa, las participaciones en tribuna desgarrándose las vestiduras o las exigencias estridentes y en ratos hasta ridículas de la devolución del dinero para el contribuyente; o si de plano los mariachis callaron, porque según diiiiicen, parece que ese impuesto sigue y seguirá oigan, ya ven, si no es lo mismo ser borracho que cantinero, mi raza. Ya los alcanzó el gobierno y confirman que la promesa de dejar de cobrar impuestos nomás se antoja desde la oposición ¿o no?
Y ya que les digo de oposición, me cuentan que en Morelos están sobándose las manos un día sí y el otro también, pues resulta que Margarita Robles La Cuenta trae de cabeza la relación con sus aliados del PRI, el PAN y hasta el PRD que son quienes diiiiicen, presumen el acta de adopción. El cabildo lo tiene hecho un caos y del municipio y su gobierno mejor ni hablamos.
Nomás para abrir boca en un mes y medio ya le destituyeron al secretario del ayuntamiento Víctor Miranda y de paso a la tesorera Angélica Parga, diiiiicen que todo por presentar documentos falsos para justificar su designación, ay, que cabildo tan fijado ¿verdad? Cómo estarán las cosas que ya hasta los baches los anda arreglando el pueblo desesperado porque no se ve por donde pueda arrancar la administración.
Peor se las cuento, ya corre por las calles el asunto de una demanda en contra de ella y su querubín por violencia laboral y hasta política; si por eso diiiiicen se les antojó el estilo de los hijos de Martha Sagún, de Manuel Bartlett o Ernesto Zedillo. Esperemos pronto esto se corrija, ya sería el colmo que después de la desastrosa novela No Chávez nada, de la que aún no se reponen, venga ahora la tragicomedia de La Cuenta ya no cuenta.
Ya nos comió el tiempo, oigan, vamos a seguir el día y sépanse que mañana no nos encontraremos, pues me diiiiicen que no toca me lean a mí, sino a la comadre Catrine que nos presentará sus calaveras y además, notición: podrán buscar nuestra edición especial impresa ¡córranle que se acaba!
Hora de irnos, al fin que en esta columna todo lo que salga, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

