S.O.S. ¿Y ahora quién podrá defendernos?
Hace unos meses lo comentamos aquí mismo, que estaba acechando una tormenta perfecta a una gran cantidad de empresas zacatecanas.
Hoy estamos inmersos en ella con mayor contagio de esta variante de la cuarta ola; con una violencia insostenible que eliminó las posibilidades de las empresas turísticas de tener un margen de recuperación cercano a la nacional; con un incremento brutal en suministros, energías, nóminas y por ende IMSS e Infonavit y ahora una inflación superior al 7%; por todo esto, estamos enfrentando una etapa realmente devastadora todos los negocios que hemos logrado sobrevivir durante los pasados dos años covid.
En números reales -en referencia a 2019, antes covid-, en el sector turístico operamos y cerramos 2021 con una disminución en ventas de 62%, es decir, que vendimos sólo 38 pesos de cada 100 que vendíamos en 2019, con un incremento en gastos de operación de 39%. Con estos números nos podremos dar cuenta del momento tan complejo por el cual están pasando estas empresas que necesariamente se traducirán en desempleo, poca o nula inversión y en el peor de los casos, el cierre de unidades de trabajo.
Cabe señalar que en el año 2021 tuvimos un incremento de 38% en comparación con 2020 que fue la peor época de la pandemia, lo cual habla sí de una recuperación, sin embargo, estamos un 12% más debajo de la media nacional en recuperación por los hechos de violencia que fueron noticia nacional que desmotivan e inhiben al turismo, que es la principal fuente de ingresos de la capital.
¿Qué hacer?
Primero voluntad y ganas de crear un esquema real de seguridad que evite más hechos delictivos y de igual manera hacer un grupo de contención en las noticias negativas, creando contenidos positivos de nuestro estado, establecer proyectos realmente innovadores y creativos que permitan y que generen de manera orgánica que la gente desee conocer y recorrer nuestro estado en afán turístico, volver a competir con otros destinos turísticos culturales el posicionamiento de atracción turística.
¿Cuándo?
Ayer. Esto no puede esperar más, incluso en este momento se debería estar haciendo la planeación de lo que será la temporada de Semana Santa que será sin duda la última oportunidad de viabilidad para muchas empresas.
Las empresas turísticas no necesitan dinero público, lo que requieren son condiciones y facilidades para trabajar y hacer lo que mejor que saben hacer, que es generar riqueza para un estado al que le urge.

