Toñita y el milagro de la adopción
Cuando se trata de animales mayores, encontrarles un hogar se vuelve misión imposible
FRANCO VALDEZ
FOTOS: CORTESÍA
ZACATECAS, ZAC.- Toñita es una perrita de aproximadamente 13 años de edad, se calcula que ha tenido al menos cinco camadas, lo que le provocó una serie de tumoraciones que ponían en riesgo su vida. Como ella, innumerables perros adultos en situación de calle se enfrentan a la casi nula cultura de adopción en Zacatecas.
Pese a la existencia de asociaciones de rescate animal que promueven la adopción responsable, en la entidad hay un alto número de perros callejeros y de avanzada edad, característica que reduce sus probabilidades de ser adoptados.
Sergio Montoya, rescatista independiente, compartió para La Nota Zacatecas (LNZ) que en diciembre de 2019 fue reportada una jauría cerca de la Universidad Autónoma de Durango (UAD).
Al acudir al llamado, los rescatistas se dieron cuenta de que la jauría estaba integrada por Toñita y dos de sus hijas, a quienes nombraron Susy y Yalitza. El resto de sus cachorros había muerto debido a las bajas temperaturas que se presentaron aquel diciembre.
El rescate fue complicado; sin embargo, se logró asegurar a las tres hembras y además a cuatro cachorros que fueron bautizados como Melchor, Gaspar, Baltazar y María.
Después de vivir un tiempo en Trancoso, Toñita fue intervenida quirúrgicamente para que se le extirparan las tumoraciones; tras la cirugía y un periodo de recuperación, estuvo lista para ser adoptada.
En el proceso participó la Asociación Zacatecas Sin Perros en Situación de calle 2025, con esterilizaciones de los animales, así como la rescatista Sandy, quien prestó una bodega para que los perritos pudieran estar sanos y salvos.
Luego de una intensa campaña de adopción, una familia de San Jerónimo adoptó a los cuatro cachorros, mientras que Susy y Yalitza también fueron acomodadas en un hogar responsable; no obstante, Toñita continuaba sin un hogar definitivo donde pudiera pasar los últimos años de su vida.
Aunque hubo interesados en adoptarla, algunas personas no cumplían con los requisitos y otras se arrepentían de último momento, lo que complicó aún más la situación.
“Buscamos concientizar que a un perrito viejito se le debe de tener mucha paciencia, se adapta a los cambios a una convivencia familiar y algunas personas lo ven difícil”, dijo el rescatista.
A partir de entonces se promovía a Toñita en ferias de adopción y por medio de las redes sociales; mientras tanto, Sandy se hacía cargo de ella, lo que generó un estrecho lazo entre ambas.
El tiempo pasaba y las esperanzas de encontrarle un hogar cada vez eran menos; sin embargo, la amistad que surgió entre ella y su cuidadora temporal fue lo que animó a la rescatista a quedarse con la canina, que por 13 años vivió en situación de calle.
“Agradecemos a Sandy, vive con su compañera, ahora es una perrita feliz, completamente distinta a la que encontramos en diciembre. Sandy le está dando la calidad de vida que merece”, relató Sergio.
Por lo regular, se busca dar en adopción a todos los perros sacados de la calle para poder dar rotación y ayudar a más animales; sin embargo, los lazos de afecto formados entre rescatistas y rescatados son más comunes de lo que se cree, por lo que se terminan formando más y muy amorosos hogares.








