Ubi est mors victoria tua?
Rara Avis: Letras, arte y cultura novohispanas
SALVADOR LIRA
Dentro de las representaciones de la emblemática, es quizá la de la muerte de las más utilizadas y recurrentes durante el periodo novohispano. Su configuración se sitúa a lo largo de una amplia tradición, con el uso de diversas imágenes y sentidos. También, es preciso indicar que, en la utilización y so pretexto de esta manifestación, se consolidaron diferentes discursos con motivos múltiples, ya fuese de índole político o de conciencia doctrinal.
Ahora bien, en la conformación del repertorio de la muerte, existe un tipo por demás característico. Se fundamenta en el mote Ubi est mors victoria tua?, que se complementa con Ubi est mors stimulus tuus? El fragmento está retomado de la Primera Carta a los Corintios por San Pablo de Tarso, específicamente I Cor 15, 55. Significa: “¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?/¿Dónde está, muerte, tu sentencia?” El fragmento bíblico, situado en el Nuevo Testamento, da cuenta en torno al razonamiento de cuál sería en perspectiva la “victoria” de la muerte, si Jesucristo resucitó, según la doctrina, al tercer día. Con ello, se configura como un vencedor a la muerte y al pecado. De hecho, en el versículo anterior se escritura: “La muerte ha sido vencida”.
Determinado fragmento bíblico dio paso a la utilización de una serie de emblemas, con este motivo, a diversos personajes de la época. Lo interesante es que al mote por lo general fue acompañado de una imagen, en la cual la muerte aparecía “triste”, en posición reflexiva, en cuanto que, así como el Mesías, habría una “resurrección” por parte de la persona fallecida homenajeada. A su vez, en muchos de los casos, la “memoria” o la “fama” complementaría a la derrota de la muerte, pues, bajo esta línea interpretativa, ni la muerte podría posibilitar el detrimento del “olvido” del personaje fenecido.
De esta manera encontramos notables ejemplos de tal motivo. En el túmulo de Taxco Guerrero, se puede apreciar en una de sus caras a la muerte pensativa, mientras que un ángel trompetero anuncia el mote extraído de la epístola de san Pablo. También, en la obra La portentosa vida de la muerte… de fray Joaquín Bolaños se encuentra esta idea, sólo que su testimonio es en un efecto de “espejo” de emblemas, en tanto que mira un túmulo en donde el emblema principal es un sol naciente, con un ave que sostiene un mote. En la parte superior, se observa un cuerpo, que en perspectiva recuerda, también, el renacer del Fénix, que, de su propia ceniza y tumba, renace.


