¡Ulises cumple 4 años!

TEXTO Y FOTOS:
LUCÍA DINORAH BAÑUELOS
ZACATECAS, ZAC.- Nadie sabía a ciencia cierta la identidad del héroe que merodea la ciudad protegiéndola de malvados villanos y ayudando a las abuelitas a cruzar las calles.
Los rumores indicaban que era un enmascarado, pero nadie sabía quién era ni de dónde venía, sólo se sabía que le gustaba hacer piruetas en el aire y que lanzaba telarañas de sus muñecas, con quien sabe qué truco.
Alguien lo había visto comprar, lo que se dijo era una de sus golosinas favoritas: un helado y saborearlo lentamente en pleno corazón de la ciudad.
La afición a comer helado fue la causa por la que fue descubierta su tan cuidada identidad, pues para dar un lengüetazo a la bola de nieve tuvo que quitarse la máscara y… ¡oh sorpresa! quedó al descubierto de quien se trataba:
Era ni más ni menos que el gran Ulises.
Y ya descubierto, no le quedó más remedio que mostrarse tal cual héroe es, a sus familiares y amigos, para lo que aprovechó la gran fiesta que le organizaban sus padres porque cumpliría ¡4 años!
Durante el festejo no se tuvo qué preocupar por ocultar su hermoso atuendo rojo y azul, pues ya todos sabían quién era y así jugó con sus grandes amigos con quienes compartió horas de alegría.
Esa alegría ya se respiraba en el ambiente desde hacía días, tal vez semanas mientras planeaban el gran festejo.
Jéssica Villa y Ulises Rodríguez pusieron alma y cuerpo para agasajar a su heredero Ulises que, durante los últimos cuatro años los ha llenado de dicha.
La felicidad era plenamente compartida por las abuelas del cumpleañero, Tanya Ortiz y Abelina Félix y sus bisabuelas Marilú Álvarez y Amelia de Félix, todas con su corazón lleno de amor se preparaban también para festejar ¡los 4 años de Ulises!
El gran día llegó y entre globos, piñatas, golosinas y mucha acción, el héroe de todos fue el primero en pegarle a las piñatas, de las que además de dulces saltaron hermosos peluches que fueron la delicia de todos.
Fue una tarde memorable, pues mientras los grandes charlaban de cosas de adultos, los más pequeños hicieron lo realmente importante: jugaron y comieron golosinas.
Al final del día el pequeño gran héroe abrió todos los regalos que le llevaron gustosos sus seres queridos y jugó con algunos hasta caer rendido por tanta emoción.
Seguro soñó cómo “volaba” con sus telarañas colgados desde las torres de Catedral y por el cable de teleférico, siempre pensando que al final, su recompensa sería un gran helado.
