En la mira
Perspectivas y retos de
la Rectoría 2025–2029 de la UAZ

La Universidad Autónoma de Zacatecas inicia una nueva etapa en su vida institucional a partir de septiembre del presente año. Luego de un proceso electoral con gran participación de la comunidad universitaria, el H. Consejo Universitario ratificó la elección para que la nueva administración asuma la conducción de la universidad con una agenda de transformación y con el desafío de recuperar la confianza de una comunidad universitaria exigente y crítica así como de la misma sociedad zacatecana.
El contexto que se hereda no es sencillo, debiendo plantearse un plan de desarrollo institucional con una visión clara de “hacia donde queremos que camine nuestra universidad”, debido a que es el momento idóneo de demostrar “el por qué y para qué se quiere la conducción de la universidad”.
De esta manera, en la estructuración del nuevo plan de desarrollo institucional, deben considerarse, entre otros, algunos de los siguientes ejes prioritarios. En primer lugar, deberá proponerse una política de transparencia y austeridad, incluyendo auditorías internas, revisión del gasto y eliminación de posibles prácticas discrecionales. Asimismo, deberá plantearse una reforma universitaria integral y participativa, que surja desde las voces de los distintos sectores y permita construir un modelo de universidad más horizontal, democrática y eficiente.
El tercer eje tiene como base la inclusión y la equidad de género, con el compromiso de institucionalizar políticas de igualdad y no discriminación, y consolidar la paridad en espacios de toma de decisiones. En cuarto lugar, debe colocarse como prioridad la erradicación de la violencia, el acoso y la intimidación en los diferentes ámbitos de la universidad, mediante protocolos claros y mecanismos de atención y sanción efectivos. En este mismo contexto, la nueva administración enfrentará múltiples retos. Uno de los más urgentes es el saneamiento financiero, ya que se arrastra una deuda crónica y recurrentes problemas de liquidez, siendo necesario gestionar con firmeza ante el gobierno estatal y federal, así como explorar mecanismos alternativos de financiamiento. El segundo gran desafío será la reconstrucción de la confianza institucional ante la existencia de tensiones internas que se han venido agravando los últimos meses, debiendo ser atendidas con diálogo y apertura.
También deberá prestarse atención a la mejora de la infraestructura. Es de notar que en varios espacios de la universidad existe un deterioro y falta de equipamiento. La promesa de impulsar nuevas instalaciones, auditorios y conectividad requerirá una gestión eficiente de recursos y una estrategia clara de prioridades. De igual manera, será indispensable impulsar un cambio cultural que promueva la participación efectiva en los órganos colegiados, que fortalezca el sentido de pertenencia y que garantice que la toma de decisiones sea colectiva y corresponsable.
La comunidad universitaria espera que esta nueva etapa se distinga por resultados concretos y que las acciones y toma de decisiones estén sustentadas en procesos incluyentes y transparentes. Los próximos cuatro años serán decisivos para saber si la UAZ puede reencontrarse con su misión histórica de ser una universidad crítica, democrática, científica y comprometida con el desarrollo de Zacatecas.
