El regreso de Torrecilla
Carlos Alberto Saucedo Medrano
curromedrano05@gmail.com
El toro bravo mexicano como tal recibe ese fenotipo y nombre gracias al trabajo y esmero que hace más de 100 años llevaron a cabo dos hermanos de origen zacatecano: Antonio y Julián Llaguno González. El primero fundó la mítica ganadería de San Mateo y el segundo la de Torrecilla.
Ambas casas ganaderas pastaron en territorio zacatecano hasta el año de 1959, mismo en el que la divisa blanco y rosa se trasladó a tierras purépechas acarreando problemas derivados de la coyuntura agraria de la época. Después el empresario jalisciense Ignacio García Aceves adquirió la totalidad de la ganadería de San Mateo, allá por el año 1980, con ello se decidió trasladar tan célebre vacada del estado de Michoacán a Jalisco, dejando así a Torrecilla como la única proveniente de la importante mancuerna Llaguno en Zacatecas.
Torrecilla fue fundada en el año de 1932 por Julián Llaguno González con vacas y sementales propiedad de su hermano. Fue el inicio de una época dorada en la ganadería brava nacional. Basta recordar que Silverio Pérez cortó el primer rabo en la historia de la Monumental Plaza México a un toro de esta casa llamado Barba Azul, el 16 de febrero de 1946 mientras alternaba con Manuel Rodríguez Manolete, mismo que dos años antes dejó constancia de haber tentado en la ganadería mientras compartía labores camperas con Lorenzo Garza y Gitanillo de Triana.
Jesús Solórzano se consagró como artista de la época en enero de 1972 cuando cortó el rabo al bravo Fedayin en el embudo de Insurgentes. Para ese entonces la ganadería estaba comandada por José Antonio Llaguno Ibargüengoitia, hijo de Don Julián, que había fallecido 16 años antes y que decidió heredarle tan alta responsabilidad.
En el año 2006 y después de 74 años al frente de la misma, la familia Llaguno Ibargüengoitia vende Torrecilla a la familia Bonilla Robles, misma que con esmero y cariño ha invertido en regresar al emblemático hierro a los primeros lugares del escalafón ganadero. La remodelación de la plaza de tientas junto a la selección ganadera que se ha venido realizando desde que Sergio Bonilla -hijo del exitoso empresario y político fresnillense Don José Bonilla Robles- tomó la ganadería hace más de cuatro años; hablan del compromiso y empeño que la familia Bonilla tiene con la ganadería brava.
La semana pasada se presentaron los carteles de la Feria de Primavera de Jerez y con ello el regreso de la emblemática ganadería en corrida de toros después de algún tiempo en el que sólo se acarteló con novilladas por diversas plazas del estado y de la geografía taurina nacional. El cartel lo componen el rejoneador Andrés Rozo, el hidrocálido Gerardo Adame y el zacatecano Ángel Espinoza Platerito.
Que Torrecilla se vuelva a acartelar en corrida de toros es un enorme gusto para todo el sector taurino nacional. Esta ganadería, patrimonio taurino zacatecano, representa épocas gloriosas del toreo y seguro estoy que con la guía de Sergio Bonilla, llegará a ocupar el sitio del que alguna vez gozó.

